Revista de prensa

Un nuevo amanecer para la política industrial de la UE

Las palabras 'política industrial' traen al recuerdo todos los horrores del intervencionismo estatal de los años setenta (...). La nueva política establece abrazar las fuerzas del mercado y facilitar, en lugar de obstruir, el cambio estructural. Reconoce que el papel de la UE es promover un entorno atractivo en el que se puedan crear negocios, invertir y generar empleos (...). En dos palabras, esto es una buena política industrial, frente a la mala política industrial del pasado. Sin embargo, todavía permanece la legítima cuestión sobre si la UE debería tener o no una política industrial (...).

Los actores políticos deberían promover mercados competitivos para productos, servicios, mano de obra y capital y, al hacerlo, dejar que el mercado decida qué sectores prosperan y cuáles sucumben (...).

En la actualidad las políticas sobre competencia, comercio, energía y medio ambiente, investigación y desarrollo y la ayuda regional a menudo se desplazan por vías separadas. Enfocarse en los negocios podría proveer un incentivo para una mejor coordinación (...). La principal preocupación es que al hurgar en sectores específicos se caiga en la mala y vieja política industrial. Un mayor diálogo entre los grupos industriales y la Comisión Europea es bienvenido, pero no debe haber favores especiales.