5d. La opinión del experto

El triunfo de la constancia

Juan Carlos Cubeiro analiza todos los pasos que ha dado Fernando Alonso a lo largo de su carrera y que se han convertido en pequeñas lecciones sobre talento, liderazgo y desarrollo profesional.

Resulta más que curioso que un español de apenas 24 años se haya convertido en el campeón del mundo de Fórmula 1 más joven de la historia. Sin embargo, de Fernando Alonso podemos aprender valiosas lecciones sobre el talento, el liderazgo y el desarrollo profesional.

Primera. La motivación procede de un estímulo: Fernando Alonso Díaz no proviene de una familia de pilotos de carreras. Su talento no puede atribuirse a la genética: su padre, José Luis, es maestro industrial y su madre, Ana, es dependienta de unos grandes almacenes. Sin embargo, a los tres años, Nano (como le llaman en casa) recibió de su progenitor un kart que había hecho él mismo. Ese estímulo lo cambió todo: ganó a esa edad su primera carrera, frente a niños de 6 o 7 años. José Luis Alonso se dedicó en cuerpo y alma a desarrollar la enorme capacidad de su hijo. Lo que a José Luis le parecieron cualidades innatas pudo ser en realidad gusto por una actividad y una desmesurada cantidad de esfuerzo.

Segunda. Precocidad bien trabajada. Desde los cinco años, cuenta con la licencia oficial de la federación española (en la que dice que se atiene al reglamento, con plena consciencia de sus actos). A los siete, Fernando Alonso ganó su primer campeonato de karts. Se proclama campeón infantil de Asturias. Con un viejo Peugeot (y su padre haciendo de mecánico y consejero), se proclamó en 1989 campeón de Asturias y de Galicia. Al año siguiente debía competir en la categoría cadete, pero la familia no contaba con el dinero suficiente.

'Es un obseso del detalle. La ventaja no está en la distancia sino en la pericia para extraer lo mejor de su coche'

Tercera. Ayuda de quienes creen en él. A los 11 años, cuando pensaba desistir, apareció un importador de karts (Genís Marcó) que le reconoció sus cualidades. Genís se encargaría de los patrocinios para que Fernando Alonso pudiera participar en los campeonatos. En 1991 se proclamó campeón de Asturias, del País Vasco y subcampeón de España. Con él se cumple la 'ley de los diez años' de Howard Gardner. 'Hace falta una década de duro trabajo para que el talento se convierta en maestría'. En 1993 y 1994 logró el campeonato de España. Tenía que saltar a la escena internacional.

Cuarta. Disfrutar de los éxitos continuados. Con 14 años disputó el mundial de karts. En su primera carrera hizo podio, por delante de otro debutante, Kimi Raikonnen. Al año siguiente se convertía en campeón del mundo de categoría junior. En 1997, en la categoría internacional A, ganó el campeonato de España, de Italia y de Europa. Tenía 16 años y estaba mucho más centrado en las carreras que en los estudios (los abandonó antes de terminar COU).

Quinta. Un mánager a su medida. Un piloto valenciano de Fórmula 1, Adrián Campos, había seguido su trayectoria y le fichó en monoplaza como sustituto de Marc Gené. En 1999 ganó el Euro Open Movistar. Al cumplir los 18 se sacó el carnet (su profesor de autoescuela le recriminaba que iba demasiado despacio). Campos se convirtió en su mánager.

Sexta. Adaptarse a las circunstancias. Hace cinco años comenzó en la fórmula 3.000, conquistando el Gran Premio de Bélgica y el subcampeonato en Hungría. Debutó en fórmula uno con Minardi, la escuadra menos competitiva, en 2001. Aun así, acabó nueve carreras y superó a su compañero de equipo.

Séptima. El paso a una 'casa grande'. Flavio Briattore, máximo responsable de Renault le propuso ser probador de la marca francesa (2002). Al año siguiente se convirtió en el piloto más joven en hacer la pole y podio. Con 22 años y 26 días ganó el Gran Premio de Hungría. Ese año acabó sexto.

Octava. En progresión. En 2004, Michael Schumacher se mostró absolutamente intratable (una vez más) y Alonso alcanzó podios en Francia, Austria, Inglaterra y Hungría. En el campeonato mundial quedó cuarto. Según contó Víctor Seara en la presentación de su libro Fernando Alonso, una estrella en el mundo de la Fórmula 1, 'ser campeón del mundo no es nada fácil, pero si fuera por talento, Alonso ya lo sería'. El propio Fernando reconocía que la diferencia estaba en el coche.

Novena. El apoyo de la tecnología. En 2005, Trulli dejó Renault y Fisichella se convirtió en su nuevo compañero. Su R-25 posee un motor más potente, mejoras aerodinámicas en el chasis. Renault ha realizado 60 días de test y 44.000 kilómetros de pruebas para potenciar su motor. Alonso es un obseso del detalle. Al parecer, la ventaja no está tanto en la distancia recorrida como en la pericia de Fernando para extraer lo mejor de su coche.

Décima. Cualidades personales. 'Magic' (como le llaman en los circuitos) combina el carácter ganador con una gran autoconfianza y una enorme frialdad en los momentos difíciles. En su entorno cercano es divertido y simpático. Se entrena muy duro (practica el ciclismo, tenis, natación y fútbol) y, como su ídolo Lance Armstrong, es un maestro en superar la adversidad.

Embajador de buena voluntad de Unicef, Premio Príncipe de Asturias, el deportista que ha levantado el pasado domingo a todo un país nos enseña que el talento es cuestión de pericia, sí, pero también de apoyo familiar, de poderosos que creyeron en él, de dominio de la tecnología, de pasión y frialdad, de esfuerzo continuado. No espera seguir en la carrera a los 30 años, pero hasta entonces nos dará muchos motivos para sentirnos orgullosos.