Presupuestos 2006

Unos Presupuestos procíclicos

El pasado 17 de junio de 2004 el vicepresidente Económico, señor Solbes, afirmó en el Congreso de los Diputados que había que 'profundizar en la idea de la estabilidad presupuestaria a lo largo del ciclo', y para ello afirmaba que había que 'mejorar el modo en que la Ley de Estabilidad Presupuestaria contempla la interacción entre disciplina presupuestaria o disciplina fiscal y crecimiento económico'.

El 6 de abril de 2005, el señor Solbes afirmó igualmente en la misma Cámara que estaba preparando una reforma de la Ley de Estabilidad dirigida a adecuar la estabilidad al ciclo económico y para ello iba a proponer 'establecer una vinculación clara entre estabilidad presupuestaria y coyuntura económica, de forma que cuando la economía esté en una fase de crecimiento se exigirá a todas las Administraciones públicas que presenten una situación de equilibrio o superávit, mientras que en situaciones de bajo crecimiento se podría presentar un déficit limitado'.

Malo es debilitar la Ley de Estabilidad en un país, pero peor todavía es incumplir incluso los criterios inspiradores de tales reformas debilitadoras. El escenario macroeconómico en el que se basa el Presupuesto para 2006 prevé un crecimiento del PIB del 3,3 %, lo que implica que para el Gobierno nuestra economía atraviesa una fase de crecimiento, estaríamos en una fase alcista del ciclo.

Ello según la filosofía gubernamental determinaría que los Presupuestos deberían presentar incluso un fuerte superávit, en lugar de un déficit del 0,4% del PIB que es el objetivo de déficit del Estado y sus organismos que contempla el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2006.

La causa de este déficit es el marcado carácter expansivo del gasto público que crece en el Presupuesto del Estado un 7,6% respecto al año 2005, un punto por encima del crecimiento del PIB nominal.

Y el déficit se produce incluso a pesar de una previsión de ingresos del Estado que es un 9,4% superior a lo presupuestado en 2005, lo que supone un incremento de la presión fiscal global, y un nuevo incumplimiento del programa de Gobierno socialista.

Si con un crecimiento económico estimado en el 3,3% del PIB el Gobierno socialista presenta unos presupuestos con déficit ¿qué no ocurrirá cuando el ciclo económico invierta su tendencia?

Si la economía española viene acusando a lo largo del último año y medio de Gobierno socialista un incremento de sus desequilibrios fundamentales, inflación descontrolada y sector exterior en caída libre, es patente y manifiesto que un Presupuesto procíclico, en las circunstancias actuales de nuestra economía, lejos de contribuir a reducir las debilidades de nuestro patrón de crecimiento, las agrava.

Y ello es lamentable ya que al no poder disponer en la actualidad de la política monetaria para corregir los desequilibrios de nuestra economía, el elemento único y fundamental para atender a las necesidades macroeconómicas de nuestro país lo constituye la política presupuestaria.

Claro es que una vez más el señor Solbes no ha podido llevar a la práctica las ideas que sostiene y defiende.

La debilidad del Gobierno socialista, las servidumbres que le imponen sus pactos de legislatura con el nacionalismo independentista y la izquierda radical le hacen abandonar la ortodoxia presupuestaria, le impiden pensar en el bienestar de los españoles a medio y largo plazo, y al primar interés de partido por encima del interés del Estado se da a luz un proyecto de Presupuestos que, lejos de corregir nuestros desequilibrios económicos, los agrava.