Marcas

La UE acepta las etiquetas de Jerez en vino de EEUU

Bruselas y Washington firmaron ayer la paz en la larga polémica comercial sobre la utilización en EE UU de las denominaciones de origen de vinos europeos. El acuerdo permite a los productores estadounidenses actuales seguir explotando términos como Jerez o Málaga, pero prohibirá su uso a bodegas de nuevo cuño.

Veinte años de negociaciones con EE UU sobre el conflicto de las denominaciones de origen y un acuerdo sólo parcialmente satisfactorio para la Unión Europea. Las dos partes se comprometieron ayer al reconocimiento mutuo de ciertas denominaciones y normas de etiquetado. Pero Washington continuará permitiendo que sus viticultores en activo sigan calificando su producción como Sherry jerez, Málaga, Champagne, Port o Tokay. EE UU, de momento, sólo acepta prohibir el uso de esos términos a las marcas que en el futuro surjan en el mercado.

Aún así, la comisaria europea de Agricultura, la danesa Mariann Fischer Boel, se mostró 'encantada de que hayamos podido concluir este importante acuerdo'. Fischer advierte que se trata sólo 'de una primera fase que allanará el camino para una colaboración más estrecha con EE UU en el sector vitícola'.

Bruselas y Washington quieren que, a partir de ahora, cualquier conflicto en este área se resuelva mediante contactos bilaterales sin recurrir a mecanismos de arbitraje internacional. El acuerdo necesita ser ratificado por el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE. Si es así, 90 días después de su entrada en vigor Bruselas y Washington retomará las negociaciones para resolver conflictos pendientes.

Las dos orillas del Atlántico cantaron ayer los beneficios de la tregua para sus respectivos sectores. Bruselas resalta que la administración de Georges W. Bush propondrá al Congreso estadounidense los cambios legislativos necesarios para limitar el uso de 17 denominaciones de origen europeas (Burgundy, Chablis, Champagne, Chianti, Claret, Haut-Sauterne, Hock, Madeira, Málaga, Marsala, Moselle, Port, Retsina, Rhine, Sauterne, Sherry y Tokay).

Washington recuerda que esos cambios no afectarán a los productores que utilizan actualmente esas denominaciones. Y precisa que el acuerdo suscrito con Bruselas 'no atañe al uso de indicaciones geográficas como una forma de propiedad intelectual'.

La actual legislación de EE UU sólo otorga a esas denominaciones el tratamiento correspondiente a productos semigenéricos, y no contempla, por tanto, como ocurre en la UE, la obligación de se produzca y embotelle en la zona geográfica correspondiente.

El acuerdo también permitirá a EE UU seguir utilizando temporalmente en sus etiquetas para el mercado europeo expresiones como cream, tawny o château con unos criterios mucho más relajados que los aplicables en Europa.

Las bodegas estadounidenses podrán, además, identificar una botella con una uva determinada aunque sólo el 75% del vino proceda de esa variedad en concreto.

Un mercado transatlántico de 2.400 millones de euros

La Unión Europea disfruta de un amplio superávit comercial con EE UU en el sector vitivinícola, lo cual puede justificar la paciencia de Bruselas con la utilización al otro lado del Atlántico de denominaciones de origen protegidas en el Viejo Continente.

EE UU importa vino de la UE por un valor de casi 2.000 millones de euros, lo cual supone el 70% de su gasto exterior en ese producto. La UE, por contra, apenas gasta 400 millones de euros en caldos del otro lado del Atlántico.

La producción estadounidense, con California como punto emblemático, va en aumento, sin embargo. Y Estados Unidos no oculta su deseo de aumentar la presencia en ese mercado. Sus exportaciones totales superaron en 2004 los 600 millones de euros.