Lealtad 1

La Bolsa, a prueba de todo

Subieron los tipos de interés, pero la Bolsa siguió al alza. El mercado llegó a la conclusión de que el parqué estaba preparado para soportar tipos de interés altos. Se disparó el precio del petróleo, pero la Bolsa siguió a lo suyo. Ha aprendido a convivir con la energía por las nubes. Con el atentado terrorista de Londres, más de lo mismo. La Bolsa subió, ergo el mercado ha asumido el terrorismo. El huracán Katrina, por su parte, tampoco ha trastocado los planes de los inversores, siquiera por un minuto. La Bolsa parece estar hecha otra pasta en este año 2005.

Dicen que los economistas son los mejores profesionales a la hora de explicar por qué no se cumplieron sus anteriores predicciones. Y es cierto que a toro pasado las cosas son mucho más fáciles, como se puede comprobar en los ejemplos anteriores. Como la Bolsa no se ha movido, significa que es resistente a los eventuales obstáculos. Pero ello supone una inversión de la relación entre causa y efecto. Los precios de la Bolsa (o de la vivienda, o de cualquier bien o servicio) son fruto de las decisiones de los individuos, y tomarlos a la vez como premisa y como conclusión es hacerse trampas al solitario, por mucho que se hayan generado en un mercado eficiente.

En ningún caso una acumulación de factores negativos puede ser buena para la Bolsa. Nos indica, evidentemente, que el mercado tiene buen fondo y que es más resistente que en otras etapas. Es una señal que invita a relativizar las noticias, pero no da un giro de 180 grados a sus implicaciones. El petróleo caro seguirá siendo malo para el inversor.

Lo más probable, en todo caso, es que el mercado siga manteniendo el buen tono actual durante los próximos meses, porque los grandes valores no están caros y porque las cifras económicas de Estados Unidos -que es lo que manda- tampoco son malos. Pero no porque la Bolsa haya venido subiendo a lo largo de las últimas semanas