TRIBUNA

Katrina y la economía mundial

El huracán Katrina ha producido un 'shock' negativo de oferta, al aumentar los precios energéticos y reducir el 'stock' de capital y de infraestructuras. Pero también es posible que se dé un impacto negativo de demanda, ya que podría caer la confianza empresarial y de los consumidores. El autor analiza los efectos económicos de la catástrofe

Las consecuencias del terrible huracán Katrina se han convertido en el foco de atención de los mercados financieros mundiales. Es todavía demasiado pronto para hacer una evaluación definitiva de su impacto, ya que hay aún muchas incógnitas en muchas variables clave, pero se puede hacer una primera valoración.

Empecemos con los hechos estilizados. En términos de magnitud, es el mayor desastre natural en EE UU desde el terremoto de San Francisco, en 1906. El puerto de Nueva Orleáns esta cerrado por un periodo indefinido. Este puerto es el mas transitado de EE UU y el quinto del mundo, ya que el río Misisipi proporciona acceso al mar a un área que produce alrededor del 20% del PIB americano, mayor que el PIB de China. La infraestructura viaria -como la autopista 10, el principal corredor este-oeste del Golfo de México- y la infraestructura petrolífera y de refino también han resultado seriamente dañadas.

Es por tanto un shock negativo de oferta, tanto a través del aumento de los precios energéticos como a través de la reducción del stock de capital y de infraestructuras. Es también un posible shock negativo de demanda, ya que podría degenerar en una caída de la confianza, tanto empresarial como de los consumidores. En ambos casos, la gran dudad no es tan solo el tamaño del shock, sino también la duración. El análisis típico de los grandes desastres naturales sugiere que el impacto negativo dura poco, ya que inmediatamente comienzan los trabajos de reconstrucción y se retorna bastante rápidamente a la normalidad. En este caso la situación es diferente, ya que el proceso de reconstrucción puede demorarse bastante. El daño causado por las aguas tardará en evaluarse y, además, muchas de las zonas donde previamente había viviendas e instalaciones industriales serán posiblemente declaradas zonas inhabitables. Por tanto, pueden pasar meses hasta que se conozca el impacto final del huracán.

En términos de PIB, las estimaciones iniciales calculan que estos shocks podrían recortar el crecimiento americano del tercer y cuarto trimestres en un punto porcentual en cada uno. A partir de ahí el impacto seria positivo, ya que las labores de reconstrucción contribuirían positivamente al crecimiento económico en 2006. Estas estimaciones asumen que la economía evoluciona de manera normal, es decir que no se genera ningún comportamiento extraordinario de la confianza ni de los mercados financieros a raíz del aumento de los precios energéticos.

Esta es una hipótesis razonable, pero no hay que olvidar que el impacto de los precios energéticos sobre el crecimiento es no lineal. Hay un nivel de aumento de los precios, claramente desconocido, a partir del cual el impacto negativo sobre el crecimiento se acelera. Los riesgos de este escenario son por tanto claramente a la baja.

¿Como reaccionaran las políticas económicas? La política fiscal ya ha comenzado a actuar, y se calcula que el gasto fiscal podría superar los 100.000 millones de dólares. Ante este panorama, la política monetaria tiene una decisión difícil. Como ante todo shock de oferta, tiene que analizar dos impactos opuestos: la posible caída del crecimiento y el posible aumento de las expectativas de inflación. Dada la estabilidad de las expectativas de inflación, y con unos tipos de interés cercanos pero todavía por debajo de su nivel neutral, el huracán Katrina proporciona a la Reserva Federal una oportunidad de oro para reconsiderar su política de subidas de tipos.

Hasta ahora, la perspectiva de una pausa en el ritmo de subidas de 25 puntos en cada reunión se veía complicada por la dificultad de comunicar eficientemente a los mercados que dicha pausa seria tal, y no el final del proceso de tensionamiento de la política monetaria. La incertidumbre asociada al huracán crea el contexto perfecto para una subida de 25 puntos en septiembre acompañada de un cambio drástico en el comunicado donde se anuncie el fin de las subidas de tipos 'mesuradas' y se comunique la posibilidad de una pausa en el proceso de subidas de tipos. La inflación aumentará a raíz del aumento del precio de la gasolina, pero la inflación subyacente es probable que se mantenga moderada, permitiendo un proceso de subidas de tipos controlado una vez que se clarifique el cuadro macroeconómico.

Las consecuencias para el resto del mundo se limitan al impacto de la subida de los precios energéticos y a la posible desaceleración americana.

Sobre los precios energéticos es importante hacer dos observaciones. Con la excepción de la gasolina, todos los precios energéticos han caído a niveles pre-Katrina. Siguen altos, pero el impacto del huracán ha desparecido. Además, los aumentos de los últimos tres años deberían haber generado, según todos los modelos macroeconómicos, una fuerte desaceleración económica que todavía no se ha producido.

Estamos por tanto ante una situación novedosa, donde la economía mundial parece ser mas resistente a la inflación energética de lo esperado. Los mercados bursátiles reaccionaron con euforia al huracán, al anticipar menores subidas de tipos de interés. Esto indica claramente que parece difícil que la confianza resulte dañada de manera importante y, por tanto, las perspectivas para la economía mundial resultan esperanzadoras, a pesar de Katrina.