Pequeños gigantes

Comeib, el éxito de una granja muy particular

Una granja con 40 millones de lombrices que trabajan afanosas para convertir toneladas de residuos en sacos de abono ecológico. Comeib tiene la patente en España para la 'lombricultura' en esta área y empieza a exportar

El mallorquín Joan Huguet, uno de los socios de la empresa Comeib, estuvo cuatro años experimentando hasta que consiguió los resultados esperados y pudo poner en marcha una granja piloto, pionera en España. Porque en su granja no hay ni vacas ni cerdos ni siquiera gallinas: hay 40 millones de lombrices. Gracias a ellas produce un abono de altísima calidad que se distribuye en Baleares y que ya ha logrado una vía de exportación a Bélgica y Holanda. La materia prima que se utiliza para producir el abono son los residuos cárnicos de algunos mataderos de Mallorca, además de restos cárnicos ya caducados de grandes almacenes de la isla.

El proceso de producción de abono en su granja de 28.400 metros cuadrados, ubicada en el municipio mallorquín de Llucmajor, es aparentemente sencillo. Cada día llegan a la empresa los despojos procedentes de los mataderos, unas 75.000 toneladas al mes, que pasan por un tratamiento previo de fermentación combinadas con residuos no cárnicos como el papel y el cartón. Cuando la basura ya está comportada, comienza la segunda fase del proceso, que es el tratamiento propio de la lombriz.

Los despojos pasan a alguno de los 18 corrales de aproximadamente un metro de ancho por diez de largo en el que le esperan algo más de dos millones de un tipo especial de lombriz capaz no sólo comer carne, sino hasta el esqueleto de los animales. La paciencia es clave en esta tercera parte del proceso, ya que hay que esperar a que los pequeños gusanos hagan su trabajo. Cuando los restos animales se han convertido en un material parecido a la propia tierra, es necesario que repose durante unos días antes de someterlos a una criba para eliminar las posibles impurezas que queden. El abono estará listo para ser empaquetado. Fin del proceso. Las 75.000 toneladas mensuales de desechos se habrán transformado en 10 toneladas de abono. Parece sencillo, pero lo que se resume en unas cuantas líneas de texto necesita todo un año para hacerse realidad.

'Entre intentar acelerar el proceso con maquinaria o realizar un trabajo manual, mucho más paciente, hemos optado por lo segundo. Así se garantiza un abono puro de excelente calidad, porque aquí se recicla absolutamente todo lo que entra', asegura Huguet, gerente de la empresa y uno de los socios de la sociedad limitada llamada Colaboración Medioambiental de las Islas Baleares (Comeib).

La inversión inicial de la granja llegará a un millón de euros cuando se terminen las instalaciones porque, tras dos años produciendo abono, en septiembre tienen previsto realizar la primera ampliación. Los 40 millones de lombrices pasarán a ser 160 y los 18 corrales que hay en la actualidad serán 72. La planta tendrá en breve capacidad para producir 40 toneladas de abono mensuales.

Joan Huguet explica que en estos momentos producen sobre demanda. Las 10 toneladas mensuales de abono que salen de la granja de Llucmajor están vendidas de antemano. La fundación Deixalles, uno de los principales operadores de reciclaje de las islas, es uno de sus clientes iniciales. De hecho, los clientes habituales de la empresa tienen un cupo determinado que no se puede ampliar hasta que la planta no esté en pleno proceso de funcionamiento, con toda la ampliación en marcha.

La distribución del producto se hace en tiendas especializadas de jardinerías, pero Huguet espera que su abono pueda en breve dar el salto a la agricultura. El abono resulta caro, un saco de 20 kilos cuesta 20 euros, pero los resultados obtenidos en pruebas piloto certificadas por la Consejería de Agricultura de Baleares son espectaculares: un campo de patatas abonado produjo en el mismo periodo de tiempo el doble que otro terreno sin abonar.

Las intenciones de expansión de la empresa no se limitan ahora a la ampliación de la planta de Llucmajor. Su gerente señala que se encuentra en una fase de pruebas para poder trasladar su experiencia en las islas a una planta en un municipio de la Península que prefiere no especificar por razones empresariales. Ya hay contactos con el matadero de la zona para poder instalar allí una granja de lombrices productoras de abono. Sería la segunda de España porque, al menos que le conste a Huguet, en todo el territorio no hay ni una sola empresa que se dedique a lo mismo. 'Hay experiencia de lombricultura en otras ramas, pero tengo la patente de este tipo de empresas para toda España', asegura el gerente de Comeib.

Claves

Producción

Las 75.000 toneladas mensuales de residuos cárnicos que entran en la planta se transforman en 10 toneladas de abono puro. La planta dispone en estos momentos de 18 líneas de tratamiento en las que conviven 40 millones de gusanos. A partir de septiembre, la empresa comenzará el proceso de ampliación con el fin de alcanzar las 72 líneas de tratamiento y llegar a una producción mensual de 40 toneladas. Para entonces la colonia de lombrices pasará de 40 a 160 millones. La granja de lombrices ocupa un terreno de 28.400 metros cuadrados en el municipio mallorquín de Llucmajor.

Resultados

El ejercicio 2005 será el primero que finalice con beneficios. Durante los cuatro años de investigación con las lombrices y los dos primeros años de tratamiento de la planta se han producido pérdidas derivadas de la inversión inicial de un millón de euros, necesaria para poner en marcha el proceso. El precio medio del producto ronda los 20 euros por un saco de 20 kilos y la producción mensual es de 40 toneladas al mes. La empresa funciona sobre demanda, es decir, que tiene todo el producto vendido de antemano hasta el punto de que los compradores tienen un cupo prefijado. Recientemente han iniciado la exportación del producto a Bélgica.

Plantilla e instalaciones

Esta sociedad limitada inició su actividad con dos empleados. Hoy trabajan en ella un total de siete personas, además del gerente. La compañía prevé, tras el verano, ampliar instalaciones y plantilla. Comeib tiene la calificación de empresa innovadora en la selección realizada por la Consejería de Comercio e Industria del Gobierno balear.

El calvario administrativo de la novedad

La puesta en marcha de una empresa pionera como Comeib no fue precisamente un camino de rosas para sus promotores. A los cuatro años de investigación previa para conseguir que unos animales vegetarianos como las lombrices terminaran produciendo abono a través de residuos cárnicos debe añadirse el calvario administrativo que tuvo que superar Joan Huguet para conseguir todos los permisos de las diversas Administraciones.

El primer requisito que tuvo que superar para poder instalar la planta en Mallorca fue un estricto reglamento de la Unión Europea, muy exigente en todo aquello referido al tratamiento de residuos cárnicos, materiales tóxicos o metales pesados. En plena crisis de las vacas locas, la regulación para tratar restos animales era muy estricta: en su granja, por ejemplo, se pueden eliminar aquellos animales que han estado en contacto con la enfermedad, pero no la tienen. 'Los problemas burocráticos que tuvimos en la primera época se produjeron seguramente por el propio desconocimiento que existía hacia esta actividad', explica el gerente, Joan Huguet.

La novedad de la empresa y del propio reglamento europeo le llevó después a una complicada burocracia en el Ministerio de Agricultura, donde no existe una regulación específica para este tipo de plantas de tratamiento. Una vez conseguidos los permisos, la experiencia que ha puesto en marcha Huguet ha llamado la atención del ministerio hasta el punto de que varios técnicos han visitado sus instalaciones.

El proceso administrativo concluyó en las oficinas del Gobierno balear, donde también encontró problemas iniciales por las características del proyecto. Ahora tiene dos licencias complementarias, una de la Consejería de Agricultura en el apartado de ganadería de lombrices y otra diferente de la Consejería de Industria como planta de fabricación de abono. En este departamento figura además en el capítulo de empresas innovadoras de Baleares.