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La creatividad del usuario, puesta a prueba

Internet y las nuevas tecnologías digitales trastocan sistemáticamente el orden de lo establecido. Hasta ahora, la innovación era una de esas funciones que se realizaba en el seno profundo de las empresas, encorsetada en estructuras jerárquicas, pegada al detalle de proyectos planeados con precisión... pero algunas compañías han decidido sacarla fuera de sus muros y exprimir el jugo de la creatividad y el potencial innovador de sus propios usuarios. Un modelo de innovación radicalmente nuevo que se inspira en las comunidades de software de código abierto y de software libre, una práctica que desde hace un lustro realizan empresas de tecnología como Netscape, la primera de todas, Sun, IBM... es adoptada ahora por compañías de servicios como Google, Telefónica, la BBC, etcétera.

Todavía hay mucha gente que se pregunta cómo miles de programadores, repartidos por todo el mundo y que trabajan sin ninguna remuneración económica, han podido crear un sistema operativo de millones de líneas de código informático como Linux, única amenaza seria al dominio abrumador de Microsoft en los sistemas operativos. El software libre y el software de código abierto, como se denomina a estos programas que pueden ser copiados y modificados libremente, constituye uno de los fenómenos más sorprendentes de internet. Un desafío permanente al modelo de producción tecnológico tradicional.

La cuestión es si un modelo de desarrollo que ha engatusado a miles de programadores que participan para en desarrollos de software libre, ¿podría seducir a otros tantos programadores y usuarios para que creasen nuevas aplicaciones para Google, la BBC o Nokia?

La fórmula se inspira en el modelo comunitario del software libre

Convencidas de que la respuesta es positiva, los buscadores Google y Yahoo!, Telefónica en España, Nokia, la casa de subastas eBay o la televisión británica BBC han lanzado proyectos con la intención de engatusar a sus usuarios para que desarrollen aplicaciones basadas en sus servicios. 'Hay muchas empresas que están probando a ver qué pueden sacar de este modelo de desarrollo', dice Jesús María González-Barahona, profesor de la madrileña Universidad Rey Juan Carlos de Móstoles y estudioso del fenómeno del software libre.

Google ha presentado en marzo un proyecto llamado Google Code. El buscador ha publicado los protocolos de comunicaciones (APIs) que usan algunos de sus servicios como Google Maps, el comparador de precios Froogle, etc., que permiten a los programadores crear aplicaciones basadas en estos servicios. El sitio Chicagocrime.org, por ejemplo, usa los planos de Chicago de Google para señalar en cada calle los crímenes cometidos, con su fecha, hora precisa... Una semanas antes Yahoo! había abierto otro proyecto parecido, Yahoo! Developer Network.

Esta oleada de proyectos inspirados en el modelo comunitario del software libre 'es la muestra clara de que el mundo del software libre es lo más innovador que existe ahora', dice Roberto Santos, vicepresidente de la asociación Hispalinux, y 'las empresas que no lo hayan entendido desaparecerán del mapa', sentencia con cierto tono apocalíptico.

Desde hace tiempo las empresas del mundo del software como Sun han flirteado con este modelo de desarrollo, incluso Microsoft le ha hecho un guiño (criticado por los puristas del software libre) con una iniciativa llamada Shared Source (código compartido). Ahora son empresas cuyo núcleo de negocio nada tiene que ver con el desarrollo de software, empresas que 'están en una posición de favorable para usar este modelo porque su fuente de ingresos no es el desarrollo de software', dice Barahona, así que 'puedes externalizar muchos de tus costes y dar juego a muchos usuarios interesados'.

Eso es lo que ha hecho la BBC, que ha montado dos proyectos diferentes. BBC BackStage y BBC Open Source. Ben Metcalfe, co-responsable de BBC BackStage, explicaba meridianamente en su presentación los objetivos que tienen: 'queremos promover la innovación y la creatividad en internet dando acceso a algunos de los contenidos y servicios de la BBC', dijo Metcalfe en la presentación, 'lo que hacemos es permitir que los desarrolladores creen nuevas posibilidades y experiencias usando los contenidos de la BBC'. Y así ha ocurrido. Un lector automatizado de las noticias de la BBC, un sistema de etiquetado automático de las noticias y otro que las sitúa en un mapa son algunas de las aplicaciones creadas últimamente.

Pero se trata de un modelo de innovación arriesgado y complejo para las empresas. Hay que mantener 'un compromiso difícil entre la compañía que quiere mantener el control de lo que se hace y la gente que participa que quiere tener libertad para actuar', señala González Barahona, 'mantener el equilibrio es delicado'.

La iniciativa es audaz, y sorprende, porque nadie hubiese esperado que las corporaciones tradicionales imitaran las formas de innovación de un ejército de programadores desarrapados, pero internet no deja de sorprender.

De 'hackers' a colaboradores

Lo que ahora es una actividad promovida por algunas empresas para explotar la creatividad de los usuarios, en otras ocasiones ha sido perseguido (y aún lo es) con la ley en la mano. En internet, el hackeo y crackeo de tecnologías es una constante. Programadores y tecnólogos destripan cualquier dispositivo, desde una batidora a una videoconsola, para lograr que haga algo para lo que no había sido diseñado. Desde el lanzamiento de la consola portátil de Sony, PSP, los hackers no han dejado de publicar programas que permiten usarla para actividades que Sony no había previsto: chatear, navegar por internet, ver DVD en ella... Cuando hace unos años un programador modificó las tripas del perro mecánico Aibo, de Sony, la firma le amenazó con llevarlo a los tribunales. Ahora las tornas cambian, los que antes eran hacker se convierten en colaboradores.

Telefónica y el sueño de Morfeo

Telefónica presentó el año pasado su proyecto Morfeo, iniciativa de software libre cuyo objetivo es desarrollar una plataforma de middleware. El objetivo era crear una comunidad de desarrollo y desde entonces el proyecto ha reunido a media docena de empresas y otras tantas administraciones públicas (Junta de Andalucía, Extremadura y Aragón, entre otras) y 'ha cumplido con las expectativas', dice un participante en el proyecto, que deja constancia de que el objetivo era 'ser ágil y reducir los costes de innovación', y la vía clara para hacerlo era un proyecto de software libre.

Una empresa de servicios, como Telefónica, es el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de software libre, dice al fuente, con el cual se evita al dependencia tecnológica de la empresa desarrolladora y se dividen la inversión de desarrollo entre los diferentes participantes.