Revista de Prensa

La corrupción es un problema de todos

En los días previos a la cumbre del G-8 de este mes hubo muchas discusiones en torno a las necesidades de buen gobierno en África y otros países en vías de desarrollo. Frustrados por la lentitud en la reducción de la pobreza y los pobres resultados de la ayuda, los donantes ricos se han centrado en la gobernanza como la solución contra una corrupción que ha desviado demasiado dinero hacia los bolsillos equivocados (...).

En Alemania, el arquitecto de las reformas laborales del país está en el ojo del huracán por acusaciones de que Volkswagen recurrió a vacaciones de lujo y prostitutas para ganarse el apoyo de los representantes de los trabajadores presentes en la junta de la compañía. En EE UU, un congresista republicano con una larga trayectoria política anunció la semana pasada su retiro tras un acuerdo inmobiliario sospechoso con un fabricante de armas (...).

Lo que esto demuestra no es sólo que los países donantes son unos hipócritas, sino que los escándalos en la vida pública son un hecho desagradable aun en las democracias mejor asentadas (...). Demasiado dinero de la ayuda a África se traslada con demasiada facilidad a cuentas bancarias emplazadas en paraísos fiscales en Occidente. Eso debería ser parado. En casos como éste, la caridad comienza en casa.