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El Gobierno prepara medidas excepcionales

Rescate de los cadáveres en Guadalajara. Un grupo de soldados transporta los cuerpos de los fallecidos en el incendio de Guadalajara. Las once víctimas fueron trasladadas al tanatorio de la capital de la provincia, donde se les realizaron las pruebas de ADN para la identificación. reuters

Más de 250 personas trabajaban aún ayer en Guadalajara para sofocar el fuego que desde el pasado sábado ha costado la vida a 11 personas y ha arrasado cerca de 12.000 hectáreas en el noroeste de la provincia. En pleno despliegue de medios para vencer las dificultades de extinción del incendio, reavivado por el fuerte viento que soplaba en la zona durante toda la tarde, las administraciones trataron de convencer de que mostrarán toda la firmeza posible en sus actuaciones para que situaciones como ésta no vuelvan a repetirse.

Tras la reunión de un gabinete de crisis que congregó a los responsables de Interior, Defensa y Medio Ambiente, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció que en 48 horas se aprobarán medidas excepcionales para atajar un problema que amenaza este verano con agravarse por la conjunción de cuatro circunstancias: la sequía, las altas temperaturas, el viento y las imprudencias.

El 90% de los incendios son provocados por negligencias

De hecho, al tiempo que en Guadalajara ardían pinos y sabinas, el fuego se ensañaba en otros 16 puntos de toda España.

Pese al anuncio de medidas, la vicepresidenta recordó que la extinción de incendios es una competencia transferida a las comunidades autónomas. El argumento fue rápidamente aprovechado por la oposición, que criticó duramente la actuación del Gobierno porque 'no sirve de nada quitarse las culpas y echárselas a otras administraciones', según el secretario general del PP, Ángel Acebes. En todo caso, De la Vega anunció que se estudia modificar la normativa vigente, cerrar el paso a determinadas zonas de alto riesgo durante los meses más secos y prohibir prácticas como la de encender fuego. Fueron precisamente los restos de una barbacoa mal apagada los causantes de la tragedia. Y no es la primera vez que una negligencia del hombre termina en bosques carbonizados y tierras estériles. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, aseguró el 90% de los incendios es provocado por descuidos o malas prácticas. Además, en este caso, 'fueron personas con nombres y apellidos' los que provocaron el fuego, insistía ayer la titular del Medio Ambiente. Narbona repetía que la falta de medios técnicos no es el único problema, sino la impunidad. En este sentido, el Gobierno ha pedido a la Fiscalía del Estado que persiga más eficazmente este tipo de delitos.

María Ángeles Nieto, responsable de temas forestales de Ecologistas en Acción cree que aunque los medios nunca sobran, lo que hace falta es voluntad política de las administraciones autonómicas. 'Todos los años asistimos a la presentación de los planes autonómicos pero la superficie quemada no desciende porque no se ataja el origen del fuego. Hay que evitar que el incendio se produzca porque una vez que se ha iniciado estamos a merced de la climatología'. La solución, a su juicio, pasa por tomar medidas impopulares como la prohibición de encender barbacoas y restringir el paso a determinadas zonas. Aunque reconoce que no es fácil tomar la decisión: 'En algunas ocasiones, se potencian las excursiones a este tipo de parajes para reactivar la economía de las zonas rurales. En otras, la desgracia llega de quemas de rastrojos mal vigiladas, también en este tipo de comarcas. De hecho, son comunidades grandes y agrícolas, como Galicia o Castilla y León, las que acumulan los peores récords.

La estrategia de las lenguas de fuego

En busca de oxígeno. El fuego necesita respirar. En muchas ocasiones, es esa necesidad de oxígeno la que le empuja a cambiar bruscamente de rumbo, haciéndolo aún más peligroso.

Una de las teorías que explica la muerte de once profesionales de un retén de extinción en el incendio de Guadalajara considera que fue uno de estos cambios súbitos de comportamiento el que pilló por sorpresa al equipo. Las llamas se encontraban atrapadas en un barranco donde habían consumido la mayor parte del oxígeno y subieron una treintena de metros para poder respirar.

Pero ésta es sólo una de las conductas del fuego. El elemento sigue un recorrido ascendente. Calienta una masa de aire hasta que ésta alcanza una temperatura superior a la de la capa de aire que tiene encima y, luego, se eleva por la menor densidad del aire caliente.

La estrategia le sirve para propagarse ladera arriba y llegar a la copa de los árboles. En cambio, cuando afecta a un cuerpo, lo va quemando por dentro y, por eso, para propagarse sin viento favorable le es necesario que los materiales, como por ejemplo los árboles, estén en contacto entre sí.