Derivados

Cómo cubrir la cartera durante el periodo estival

Ahora que ya ha llegado el período vacacional y que probablemente muchos piensan en hacer las maletas y en dejar todo bien atado antes de disfrutar de las merecidas vacaciones, seguro que surge la duda de qué hacer con las inversiones a corto y medio plazo. En primer lugar, porque pocos van a estar tan pendientes de las propias posiciones. Además, históricamente el mes de agosto ha sido un mes movido en las Bolsas, tanto por sorpresas inesperadas como por el poco volumen que suele negociarse precisamente porque la mayoría de la gente está fuera de la oficina.

Las inversiones que se tengan a largo plazo deberían dejarse como están salvo que se considere un cambio claro en las expectativas en el periodo que el inversor se haya planteado.

Una posibilidad para partir tranquilo este verano es deshacer todo lo que se tenga en la cartera pero no parece muy razonable ya que va a resultar costoso y no es, probablemente, lo que la gente desea. La forma más sensata de no correr ningún riesgo puntualmente durante el mes que no vayamos a seguir los mercados es cubriéndonos con productos derivados sin necesidad de desinvertir las posiciones que se quieren mantener a la vuelta, e incurriendo en unos costes muy inferiores.

Por ejemplo, si la cartera está formada por acciones españolas y se prevé que la Bolsa va a seguir subiendo en lo que queda de año, pero al tiempo no se quiere correr el riesgo de que haya una corrección importante justo en el momento en el que no se está, y por tanto no se pueden tomar decisiones sobre la marcha, podríamos cubrirnos total o parcialmente vendiendo futuros sobre el índice Ibex 35, de tal manera que si la Bolsa efectivamente cae este verano se compensarían las pérdidas de la cartera con los beneficios obtenidos a través del futuro vendido sobre el Ibex 35.

Hay que recordar que a cambio de ver compensadas las pérdidas también se verán compensados los beneficios, es decir, si el temor no se cumple y el mercado sigue subiendo en el mes de agosto el cliente ganará con la cartera de acciones pero al tiempo se perderá por los futuros vendidos.

Resumiendo, se lograría pasar un veraneo tranquilo sin preocuparse por ver el capital disminuido ante posibles recortes bursátiles pero tampoco se verá incrementado en caso contrario.

Esta cobertura se puede realizar también ante riesgos de caídas en los bonos o riesgos de divisa. Por ejemplo, si estamos expuestos al dólar y no queremos correr el riesgo de que se deprecie en estos meses, se pueden comprar futuros sobre el euro/dólar para cubrirse.

Otra posibilidad de cerrar los riesgos a los que se está expuesto es mediante la utilización de opciones financieras con el mismo propósito que se ha visto previamente con los futuros, pero en este caso se pueden evitar las pérdidas si se entrara en una fase de caídas sin tener que renunciar a los beneficios en caso de una evolución positiva del mercado, eso sí a cambio de pagar una prima además de los costes propios de la operación.