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Reformas

La fórmula del G-8 acusa signos de agotamiento

Se ha equivocado Bob Geldof de destinatarios con sus plegarias musicales de este último fin de semana contra el hambre? Parece que sí, a juzgar por la 'falta de sustancia' política y económica que, según algunos asistentes, caracteriza en los últimos años las reuniones de los líderes de los ocho países más industrializados (G-8).

Los expertos creen que la fórmula de coordinación internacional ideada hace 30 años por Valéry Giscard d'Estaing está agotada. Y abogan por la definición de nuevos foros, desde un G-2 (EE UU y la UE) que asuma el liderazgo económico mundial hasta un G-4 monetario que vigile la estabilidad de las principales divisas del mundo (dólar, euro, yen y renmimbi).

La zona euro, en concreto, busca ya una configuración que refleje la realidad económica y social del planeta, aunque para ello tenga que sacrificar algunas de las sillas que ocupa en el G-8 (Alemania, Francia e Italia), en el FMI o en el Banco Mundial.

Caio Koch-Weser, viceministro alemán de Finanzas y presidente del poderoso comité que marca la agenda económica y financiera del Eurogrupo, describe sin conmiseración la escasa utilidad de las reuniones del G-8 y del G-7 (sin Rusia).

El G-8 'incluye tres países (Rusia, Japón y Canadá) con una importancia marginal en cuanto a la mayoría de los asuntos de la economía internacional, lo cual complica las discusiones y hace más difíciles los acuerdos', afirma Koch-Weser en un estudio de la Fundación Bertelsmann. El viceministro alemán añade que 'las reuniones de ministro de Finanzas del G-7 también han dejado de ser efectivas porque sus miembros no se critican unos a otros y se resignan a la inercia frente a las fuerzas del mercado y la independencia de sus bancos centrales'.

La Comisión Europea y el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, tampoco están satisfechos con la situación. 'El G-7 tiene una coreografía bien trabajada, pero no siempre coherente', afirman con cautela fuentes del organismo comunitario. Juncker ha sufrido las reticencias de varios miembros del G-7 a admitirle como representante de la zona euro y en la reunión en Washington, el pasado mes de abril, no fue invitado a todas las sesiones ministeriales del G-7.

Los previsibles cambios en el modelo de coordinación económica internacional darán voz, probablemente, a las fuerzas emergentes de China, India y Brasil, aunque a largo plazo podría avanzarse a un diálogo interregional y no de Estados.

Los cambios serán especialmente duros para los líderes que dejen de sentarse entre los más poderosos del planeta. Canadá es el principal candidato a desaparecer de la foto, pero también Japón, eclipsado por el gigante chino. Y el cambio más doloroso puede ser para el Reino Unido, cuyo peso económico y monetario justifica cada vez menos su presencia entre los grandes (su PIB es la cuarta parte que el de la zona euro).

Pobreza y cambio climático reinan en la agenda

Nunca hasta ahora una cumbre del G-8 había estado rodeada de tanta expectación mediática. Los macroconciertos solidarios Live 8 del sábado han servido para caldear el ambiente y para que una gran parte de la población mundial esté pendiente de una reunión que, de otra forma, hubiera pasado desapercibida para el ciudadano de a pie.La reunión de tres días que comienza el miércoles en el hotel Gleneagles (Escocia), con la participación de los líderes de las ocho naciones más poderosas del Planeta, será también la de mayor contenido social de los últimos años. El incremento de las ayudas a los países pobres, especialmente a África, la cancelación de la deuda y la reforma de las reglas del comercio internacional, figuran entre los asuntos de la cumbre.El anuncio estrella de esta semana será la cancelación de entre 40.000 y 50.0000 millones de dólares de deuda de los 38 países más pobres, casi todos africanos. Un acuerdo que ya se dio a conocer en la reunión de los ministros de finanzas del G-8 del mes pasado en Londres.Tony Blair, presidente de turno del G-8, quiere, además, que sus socios se comprometan a duplicar las ayudas a África, que, según sus cálculos, debería traducirse en 50.000 millones de dólares destinados al continente africano en 2010.Otro de los objetivos de Blair para la cumbre es lograr un acuerdo sobre el cambio climático. EE UU sigue sin firmar el Protocolo de Kioto, que persigue recortar las emisiones de dióxido de carbono para frenar el efecto invernadero. Y George Bush, echó ayer un jarro de agua fría a los planes de Blair al señalar que no estaba dispuesto a adherirse a nada parecido. 'La firma del protocolo hubiera arruinado nuestra economía', dijo Bush en una entrevista en una televisión británica. El presidente estadounidense se mostró partidario, en cambio, de la aplicación de nuevas tecnologías como las centrales de emisión cero y los coches de hidrógeno. Los líderes mundiales también tienen previsto estudiar el encarecimiento del petróleo, impulsado por la explosión de la demanda en China e India. Ayer, el Gobierno canadiense pidió más transparencia en el mercado, en referencia al consumo y las inversiones petroleras.

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