Derivados

Operar con 'warrants', tanto al alza como a la baja

Los warrants son instrumentos financieros que se negocian en Bolsa y que pertenecen al grupo de los derivados, concretamente al de las opciones. Por tanto son un derecho a comprar (warrant call) o vender (warrant put) un activo subyacente en una fecha futura y a un precio preestablecidos.

La mayoría de las características de las opciones financieras son compartidas por los warrants: una fecha de vencimiento fijada, un precio de ejercicio determinado o un multiplicador, entre otros, pero hay algunos términos que los diferencian.

Generalizando, hay dos tipos de negociación con los derivados, una es la que se realiza a través de mercados organizados (donde encontramos todas las características del contrato estandarizadas y ningún riesgo de contrapartida, ya que la contrapartida es la cámara de compensación del mercado en cuestión), y otra es la que se produce over the counter (OTC), es decir, fuera de los mercados organizados.

En estos últimos la operación se realiza con una contrapartida concreta, con lo cual se asume todo el riesgo de que no cumpla con sus obligaciones de pago al vencimiento del contrato (aunque este riesgo muchas veces se ve bastante reducido en función de la entidad con la que se contrata la opción), pero al tiempo se pueden determinar las características del contrato totalmente a medida (la fecha de vencimiento, el precio de ejercicio, el nominal, y otras).

Los warrants son un híbrido, en términos de cotización, entre ambos tipos de mercado, no son a medida, sino que se emiten con unas características determinadas, pero tampoco pertenecen a los mercados oficiales de opciones y futuros financieros de cada país. Son títulos emitidos por una entidad concreta pero que cotizan en Bolsa, es decir, que se pueden contratar igual que cualquiera de los valores cotizados en cada una de las Bolsas oficiales (como por ejemplo, cotizan acciones de Telefónica, Endesa o BBVA).

De hecho, guardan ciertas similitudes con las acciones, como el tratamiento fiscal o la imposibilidad de vender warrants sin tenerlos previamente en cartera.

Muchas veces se comenta que la liquidez de estos derivados es bastante mayor que la de las opciones de mercados organizados (MEFF en el caso español), ya que la entidad emisora cotiza precios con independencia del volumen. Pero en este punto algunos expertos discrepan ya que en las pantallas de los mercados oficiales de opciones y futuros a veces aparece un volumen cotizado según los precios de oferta y demanda 'obligados' (los creadores de mercado tienen obligación de poner horquillas de precios permanentemente), pero en el momento en el que se pide una cotización concreta para un vencimiento y un precio de ejercicio el volumen que aflora es el de interés real de mercado, que suele ser superior; y además los precios son cotizados por distintos miembros del mercado al mismo tiempo.