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'La emoción en la vida de un autor está en escribir bien'

Tobias Wolff (Alabama, EE UU, 1945) estudió en un colegio elitista muy parecido al que retrata en su novela Vieja escuela. Un lugar donde se valoraba la literatura. Llegó allí con 15 años, con la idea de que algún día se convertiría en escritor, y la atmósfera literaria y alta consideración que había por los escritores confirmaron sus ambiciones inmediatamente. Absorbía todo lo que ocurría allí como si se tratase de una tribu y él fuera un antropólogo. 'He estado escribiendo este libro mentalmente durante 30 años', ilustra el autor.

Vieja escuela, publicada en España por Alfaguara, es una reflexión sobre la vocación literaria. El narrador se sitúa en noviembre de 1960, cuando Robert Frost está a punto de llegar al colegio -la visita suscitaba más interés que la contienda electoral entre Nixon y Kennedy- y los alumnos compiten por el relato perfecto que les dará derecho a una audiencia privada con el poeta.

Los protagonistas de Vieja escuela quieren ser escritores. 'Puede que les pareciera que ser escritor era huir de los problemas de sangre y de clase', piensa el narrador en el libro. Durante los años de colegio, Tobias Wolff creía que la literatura tenía poder. 'Cada vez que leía algo con fuerza, sentía que cambiaba algo en mi vida', admite el autor. Aunque también hubo una motivación menos idealista, relacionada con su admiración por Ernest Hemingway: el glamour, la aventura. 'Eso también me atrajo, parecía que formaba parte de la vida del escritor'. Más tarde, comprendió que la vida pura y dura del escritor es solitaria y 'toda la emoción proviene de la capacidad de escribir bien'. Tobias Wolff cree que en la actualidad esa imagen ha cambiado y el papel de celebridades que los escritores ocuparon durante un tiempo lo han asumido figuras del deporte o del cine, como David Beckham o Brad Pitt.

'He hecho todo lo que he podido para ser honesto, por eso hablo de novela no autobiográfica, pero es el lector quien tiene que decidir qué quiere interpretar'

La novela tiene un trasfondo político: conflictos de clases, antisemitismo. 'Hubiera sido muy fácil presentar una imagen nostálgica de ese mundo, pero hubiera sido falsa'. El mundo de Vieja escuela está a punto de cambiar y el autor ha querido registrar esa energía que impulsó el cambio. 'Cuando las cosas no se expresan de forma directa, pueden tener incluso más poder', reconoce el escritor. Es lo que pasaba en su escuela. 'Nunca se hablaba de la clase social, del dinero, porque podía ser considerado de mal gusto, pero ello sólo complicaba las relaciones'.

Los tintes biográficos de Vieja escuela conducen a relacionar al narrador con el escritor, algo que Tobias Wolff supuso que ocurriría. 'En cierto modo lo lamento, pero también comprendí que sería inevitable y que tampoco era necesariamente malo. He hecho todo lo que he podido para ser honesto, por eso hablo de novela no autobiografía, pero es el lector quien tiene que decidir lo que quiere interpretar en el libro'.

El escritor muestra al lector hasta dónde será capaz de llegar un joven escritor para conseguir el reconocimiento de un autor consagrado. 'Lo que pretendía era encontrar una forma dramática de expresar lo desesperado que uno puede estar con esta ambición'.

Tobias Wolff, que presenta este sábado Vieja escuela en la Feria del Libro de Madrid, está considerado en EE UU uno de los maestros contemporáneos del relato corto. Ha publicado en España los libros de cuentos De regreso al mundo, La noche en cuestión y Cazadores en la nieve y la novela corta Ladrón de cuarteles. Además es autor de las novelas autobiográficas Vida de este chico, que en la gran pantalla interpretaron Robert de Niro y Leonardo DiCaprio, y En el ejército del faraón, en la que relató su experiencia en Vietnam. En todos los géneros se siente cómodo. El único que no le acaba de convencer es el guión cinematográfico, en cambio no descarta escribir teatro.

En estos momentos está escribiendo, pero no quiere dar detalles. 'Soy supersticioso', afirma en castellano.

Vieja escuela ha sido finalista del National Book Critics Circle Award y ha recibido el Northern California Book Award. Su autor tiene constancia de que muchos profesores la utilizan en sus clases y hay colegios que la han comprado para todos sus alumnos, lo que augura larga vida al libro.

Homenaje a Frost, Rand y Hemingway

Vieja escuela es un homenaje a maestros como Kerouac o Hemingway. æpermil;ste se convierte en personaje en la novela, junto con Robert Frost y Ayn Rand, autores que han ejercido una gran influencia en Tobias Wolff.

'En un momento de mi juventud, quise ser poeta y Frost era el gran poeta americano de la época'. Wolff consideraba interesante sus ideas sobre la poesía, además, ejemplificaba la idea de que el escritor es importante en el mundo. Sus poemas se leyeron en la investidura de Kennedy, y con más de 80 años fue a Rusia y debatió con Kruschev, recuerda el escritor.

Ayn Rand era la escritora más leída entre los contemporáneos de Tobias Wolff. 'Era una pésima novelista, pero a los jóvenes no les interesa tanto el estilo'. Aunque ahora no sería capaz de leer una página de su trabajo, reconoce que durante un año sus obras le fascinaban. Su influencia perduró durante un tiempo en la vida política estadounidense, incluso se creó una corriente filosófica basada en su trabajo, denominada Movimiento Objetivista, que dio lugar a la fundación del partido libertario estadounidense. Muchas de sus ideas han sido adoptadas por el Partido Republicano actual, explica Wolff. Alan Greenspan, por ejemplo, formaba parte de su círculo de amigos.

En esta religión de la literatura, Hemingway 'era como Dios'. El escritor no sólo ejercía influencia literaria, sino que era un modelo de virilidad, observa Tobias Wolff. 'Cada uno de estos escritores fue muy importante para mí y mis contemporáneos. Cada uno de ellos, además, era muy consciente de su imagen pública. Crearon para sí mismos un personaje y yo pensé que también podía convertirlos en personajes en mi novela'.