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Avalancha de publicaciones de bolsillo

La cultura en formato 11 por 18. Casi 200 cm2 donde cabe de todo: la ambición de Lady Macbeth, los coletazos de gigantescas ballenas blancas y alguna que otra ínsula para el bueno de Sancho. Son los libros de bolsillo, una industria que, en 2003, movió 126,59 millones de euros. El 4,5% de la facturación editorial en España.

La gran virtud de este formato es su utilidad. 'El consumidor es el lector habitual. Otras ediciones se compran más para regalar o decorar la casa', explica Juan Díaz, editor de DeBolsillo. El gran atractivo de estos ejemplares reside en su precio y manejabilidad. Además, desde hace algunos años, no tienen nada que envidiar a las ediciones más lujosas. 'Ya no son libros capados. Tienen prólogo, notas y una tipografía legible', opina Santos Palazzi, editor de Booket.

Según un estudio elaborado por la empresa Precisa, hace dos años se vendieron 21,35 millones de ejemplares de bolsillo. A pesar de lo abultada que pueda parecer esta cifra, 'el volumen de mercado no es todavía suficiente', se lamenta el director del sello de Planeta. 'Mientras que en países como Francia cada habitante adquiere dos libros de bolsillo al año, en España apenas se vende uno por cada tres adultos', apunta Palazzi.

'La lucha contra el 'top manta' editorial en América es una batalla perdida'

Detrás de este hecho están los índices de lectura nacionales, según Precisa. En el Reino Unido un 63,2% de la población lee frecuentemente y, en Francia, hace lo propio un 57%; pero en España sólo tiene este hábito un 39,6% de la gente.

Con todo, la falta de lectores no es el único problema con el que tienen que lidiar las editoriales. Otro desafío es el exceso de oferta. En 2003, aparecieron 4.500 títulos nuevos en formato de bolsillo. 'Como editor piensas que tiene que haber catálogos amplios, pero es verdad que se edita mucho en comparación con los índices de lectura', señala Victoria Chapa, directora de Punto de Lectura. Esta editorial ha organizado esta semana el I Seminario Internacional del Libro de Bolsillo, al que han acudido más de una docena de libreros y editores; tanto de España, como de países europeos y americanos.

Atasco de novedades

'Yo creo que el exceso de títulos se debe al voluntarismo del editor de dar a luz cosas que cree buenas, pero al final ves que el mercado tiene barreras y que el libro no llega al lector', agrega Chapa. El solapamiento de novedades se percibe, ante todo, en los estantes de las librerías. 'Las novedades se empujan unas a otras y, aunque los editores piden que expongas sus títulos, el espacio es el que es', dice Pere Duch, de la librería castellonense Babel.

Los sellos parecen asumir la situación y han comenzado a limitar el número de novedades. 'Hemos pasado de presentar 470 títulos, en 2002, a 270 este año', comenta Díez. La maniobra merece la pena. 'Cada año hemos reducido la oferta un 20%, y las ventas han subido en la misma proporción', agrega el editor de DeBolsillo.

Parte del éxito se debe a los nuevos canales de distribución. Este formato se ha escapado de las librerías, y se expone en hipermercados y grandes superficies. Estos locales ya aportan a sellos como Punto de Lectura y DeBolsillo el 50% de las ventas. Por el momento, algunos libreros españoles se muestran recelosos de estas prácticas. Otros prefieren mirar a Europa como punto de referencia. 'Parece ser que, en mercados más maduros, estos canales no han quitado clientela a los libreros, sino que han acercado el producto a nueva gente', sostiene Duch.

Hacer las Américas

En el ámbito geográfico, las Américas es otro cauce por el que comienzan a fluir las ediciones de bolsillo. Pero las aguas son turbulentas. 'El mercado latinoamericano está en una fase muy preliminar. En lugares como México, Colombia o Argentina el problema es el pirateo. La lucha del formato grande contra el top manta editorial es una batalla perdida', opina Santos Palazzi.

Los editores británicos conocen el problema. 'En India tenemos que enfrentarnos a las copias ilegales', comenta Patrick Janson-Smith, de Transworld. 'Para hacerles frente, publicamos las ediciones de bolsillo en la India al mismo tiempo que las normales'.