Informe

El cambio contable impulsa los beneficios

El Santander y Repsol son las grandes ganadoras, pero no hay duda de que las cinco mayores empresas de España por capitalización salen favorecidas de la nueva contabilidad, sobre todo en el beneficio. En conjunto, sus resultados se elevan 1.280 millones, un 10% más de lo publicado.

Después de meses de especulaciones, cálculos y cábalas las principales empresas españolas ya han hecho público el impacto de la reformulación de sus cuentas a las nuevas normas internacionales de contabilidad -NIC- y la conclusión es que no sólo no han salido escaldadas, sino que el efecto es más bien positivo.

La mejora más evidente está en el beneficio, que se eleva 1.280,3 millones con la nueva normativa. Las cinco grandes hubieran ganado en 2004 un 10% más de lo declarado, con un resultado conjunto de 13.680 millones.

El reparto entre las distintas compañías no es uniforme. El más beneficiado es el banco de Santander, que suma 475 millones a su ya de por si abultado registro de 2004. En términos relativos la ganadora absoluta es Repsol, que añade menos millones que el Santander, pero con más peso en su resultado total, que sube un 20%.

Pese al aumento del beneficio, el resultado de explotación tiende a empeorar

REPSOL 12,59 -0,47%
SANTANDER 2,64 -0,98%

Las menos agraciadas son el BBVA y Telefónica Móviles, cuyos beneficios crecen un moderado 4%. Y en el medio se sitúa Telefónica, con 227 millones más.

Entre los cambios contables que han favorecido estos registros hay uno que brilla con luz propia. La obligación de amortizar linealmente el fondo de comercio se elimina y sólo habrá que hacerlo si, tras un análisis anual, se encuentran partidas deterioradas que hay que sanear. Por ello, las firmas han eliminado estas amortizaciones de sus cuentas y el resultado son 1.500 millones de ahorro.

Trato impositivo

Otro aspecto de gran influencia en las cuentas es el tratamiento contable que se da a los impuestos. El impacto en los beneficios de las empresas por este motivo se cuenta por cientos de millones, pero el signo es distinto según qué empresa se mire. Repsol suma casi 340 millones de resultado, mientras que Telefónica pierde 151 millones. En general, el cambio más relevante es el que fuerza a reconocer impuestos diferidos en algunas circunstancias, aunque el efecto ante Hacienda sea nulo.

El cálculo contable de los impuestos, además, se realizará desde ahora a partir del balance y no de la cuenta de resultados.

La amortización de fondo de comercio y los impuestos cobran especial importancia porque su impacto se traslada casi íntegro al resultado neto. Pero hay otras partidas con cambios también apreciables, aunque más altos en la tabla y con más posibilidad de compensarse en la bajada hasta el beneficio.

æpermil;ste es el caso del reconocimiento de algunos ingresos, como las cuotas de conexión, en el caso de Telefónica y Móviles, o las comisiones de apertura, para los bancos. Con la contabilidad española, estas facturaciones se registraban en el momento en que el cliente hacía el pago, pero ahora hay que periodificarlas a lo largo de la vida del crédito o la estimación de permanencia del cliente.

También hay cambios en las amortizaciones, que son menores porque se han reducido los gastos que se pueden capitalizar. Puesto que ya no estarán en el balance, no restarán resultados.

Sobre todo para las firmas con un buen número de coberturas, otra fuente de distorsión es el diferente cómputo de los derivados y la contabilización de sus plusvalías, cuando las tengan.

En general, los cambios que afectan de forma negativa a las cuentas se sitúan más arriba en la cascada de resultados -los extraordinarios, por ejemplo, dejan de serlo y se colocan por encima del Ebitda- y los positivos, más al final. Por eso, cuatro de las cinco grandes empresas empeoran sus beneficios operativos, aunque luego lo compensan con creces en e neto. Sólo el Santander mejora en todas las partidas.

La factura negativa está en el patrimonio

Si la parte positiva de las nuevas normas contables se ve en el beneficio, la mala está en el impacto sobre el patrimonio. Sólo el Santander aumenta de tamaño en este sentido y compensa algo el resultado global. Aún así, el patrimonio de las cinco grandes cae un 10%.

Para las firmas que cuentan con un elevado número de participaciones, una fuente de crecimiento serán las plusvalías, pero puesto que las cinco grandes tienen peso relevante en Latinoamérica, el fondo de comercio penaliza. A partir de ahora, este activo intangible es propiedad de la comprada, no de la compradora, así que hay que expresarlo en moneda local, con la devaluación que eso implica en determinados casos.

Otra parte negativa es la deuda, que aumenta porque hay que contabilizar como pasivo las participaciones preferentes.

Al margen de los impactos puntuales, lo importante de este cambio contable es que no afecta a la marcha de la empresa, ni a su generación de caja, ni al pago de impuestos. Es la misma compañía mirada desde un punto de vista diferente. Los fundamentales, por tanto, son los mismos.

Todo igual en el fisco

Uno de los efectos de las NIC es que el resultado contable va a divergir más del fiscal. Ninguno de los cambios establecidos afecta al pago de impuestos, que se efectúa sobre las cuentas individuales y no sobre las consolidadas, que es donde varía la contabilidad.