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La farmacia que se esconde en el fondo de los mares

Enormes recursos energéticos, inconmensurables reservas minerales y miles de especies vegetales y animales que se pueden convertir en las moléculas más eficaces de los medicamentos del futuro. Estas son algunas de las riquezas que los fondos marinos almacenan y que, pese a las dificultades técnicas y financieras, empresas, universidades y organismos de diversos países investigan en búsqueda de las exuberantes aportaciones que ellos esconden.

Y los datos de los que ya se dispone indican que en los mares y océanos existen principios activos que pueden ser la base de miles de remedios contra enfermedades. 'Los fondos están muy poco explorados, indica la bióloga Luz Murube, de la compañía Zoea (biología marina), pero sabemos que las mayores contribuciones que reservan a la humanidad se centrarán en el campo de la farmacología'. Señala que las investigaciones, que se han realizado y que se hacen actualmente, han permitido comprobar que allí existen principios activos mucho más poderosos que los de los organismos terrestres. Luz Murube añade que se debe a la diversidad biológica que en ese medio se ha desarrollado, especialmente por las diferentes condiciones en las que se ha materializado la evolución de las especies marítimas.

Y destaca, entre esos aspectos diferentes, la presión. 'Si a diez metros es de dos atmósferas y a 20 metros ya se eleva a tres atmósferas, en las grandes fosas marinas, como la de las Islas Filipinas (que es la mayor del universo con 11.000 metros), la presión crece de forma proporcional'. Como consecuencia, 'los organismos que se encuentran en mares y océanos han evolucionado en unas condiciones muy diferentes a las terrestres'. Las circunstancias de temperatura y luminosidad, agrega, son también muy distintas que en la tierra, así como el ciclo biológico y la concentración de nutrientes del medio, la sal, entre ellos.

Algunos organismos marinos tienen propiedades antibacterianas

'Ahora las compañías farmacéuticas investigan y utilizan básicamente los arrecifes coralinos y las esponjas', resalta Murube. 'æpermil;stas últimas contienen activos antivirales, antibacterianos, antiinflamatorios y antitumorales, así como inmunomodulares'. Las esponjas, por su parte, cuentan con diferentes metabolitos (moléculas de gran actividad con los que estos organismos crean, entre otros, sus mecanismos de defensa y ataque) y que tienen cuantiosas aplicaciones, subraya. Otros organismos que se estudian, señala Luz Murube, son las ascidias, eslabones entre vertebrados e invertebrados.

E Ifremer (instituto francés de investigación para la explotación del mar) ha analizado además de los animales y vegetales, las posibles aplicaciones en medicina de los microorganismos que se desarrollan en agua salada, entre ellos los polisacáridos que se obtienen de las algas. Sus efectos positivos se centran en el tratamiento de problemas cardiovasculares.

También los científicos del centro estadounidense de Harbor Branch, ubicado en las Bahamas, han abordado estudios sobre las esponjas, después de indagar por los fondos marinos de las Galápagos, Cabo Verde, Caribe, Azores y Canarias. Y hasta ahora les ha servido para patentar decenas de potenciales medicamentos.

Y a las fosas abismales, a varios miles de metros de profundidad, han accedido contadas expediciones científicas, aunque los conocimientos que con ellas se han conseguido han permitido constatar la existencia de organismos con una gran diversidad genética. Sin embargo, según datos de Ifremer, en conjunto sólo se ha estudiado alrededor del 5% de las especies existentes.

Los recursos de las costas españolas

En España, el paso más importante para el conocimiento de sus fondos marinos es el que está dando el Instituto Español de Oceanografía. Este organismo está realizando la cartografía digital de la zona económica exclusiva, el área que se extiende hasta 200 millas (unos 380 kilómetros) de la costa. Ya se han fotografiado desde el barco oceanográfico Hespérides los fondos de las islas Canarias, Baleares y una parte de la costa mediterránea, y posteriormente ese material ha sido procesado y han quedado elaborados los correspondientes mapas.

Ahora el proceso se ha iniciado en las costas gallegas. El programa, que dirigen los oceanógrafos Juan Acosta, Pedro Herranz y Carlos Palomo, no sólo está sirviendo para plasmar volcanes, fallas y cráteres que no se conocían. Además de las posibles aplicaciones para la seguridad de los cables y gasoductos submarinos, el conocimiento de los fondos conlleva la posible explotación de recursos mineros.