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Los orujeros esperan salir de la crisis este año gracias a la subida del aceite de oliva

Los productores españoles de aceite de orujo, unas 60 industrias, esperan zanjar la crisis este año y recuperar el nivel de ventas que registraban en 2001 antes de la inmovilización que sufrió el producto por contener supuestamente exceso de benzopireno. El pasado año se cerró para el orujo con unas ventas de 27 millones de litros, la mitad del mercado que ostentaba cuando se produjo la alerta alimentaria, una medida que los tribunales están declarando ilegal.

Fuentes de las empresas productoras admiten que el alto precio que se espera para el aceite de oliva favorecerá como alternativa el consumo del orujo, un aceite también de oliva pero de segunda extracción y con un precio inferior. La crisis del orujo acarreó también un grave problema medioambiental, ya que el procesado de este aceite permite reciclar los desechos de la aceituna.

La industria orujera empieza así a atisbar la recuperación mientras prosigue la batalla judicial contra la alerta alimentaria decretada por la entonces ministra de Sanidad, Celia Villalobos. Tanto en el caso de las empresas individuales como en el de las demandas de las patronales aceiteras los tribunales están declarando nula aquella decisión de inmovilizar el producto. La medida sin embargo fue rectificada mucho antes por la Administración, que poco después de la crisis financió una campaña ensalzando las virtudes del aceite de orujo.

La última de estas sentencias que considera infundada la alarma da la razón a la asociación Anierac y es la segunda que se produce en el mismo sentido tras la anterior de los exportadores de Asoliva.

Según explica el abogado de Anierac Vicente Rodríguez Fuentes, aunque esta segunda sentencia todavía no es firme va despejando el litigio y abre la puerta a nuevas reclamaciones por parte de las empresas a pesar del tiempo transcurrido desde el comienzo de la crisis.

Álvaro Espuny, copropietario de la firma sevillana Coreysa, líder nacional en ventas de orujo, es uno de los industriales que perdió la mitad de sus ventas y denunció en el primer momento. Aunque esta compañía ha logrado ya superar el bache con nuevos canales y productos como el aceite de girasol, abrió en su día tres expedientes contra la Junta de Andalucía y el Gobierno central y se mantiene todavía pendiente de que se resuelvan para cobrar una indemnización. A juicio de Espuny, las sentencias favorables ayudarán preferentemente a las empresas que han reclamado daños inmediatamente después de iniciarse el conflicto.

Reclamaciones

El sector del aceite de orujo acaba de lograr una segunda sentencia colectiva que declara nula la inmovilización de 2001, lo que podría abrir la puerta a nuevas reclamaciones por parte de las empresas. La patronal ha calculado las pérdidas en 100 millones de euros.