La interacción de la universidad con la empresa
La potenciación en las universidades de actividades empresariales requiere una mentalidad y experiencia diferente de la tradicional, según el autor. En su opinión, en España son necesarios nuevos instrumentos para fortalecer el papel de la universidad en la innovación
La formación, la generación de conocimiento, su transferencia a los sectores productivos, y la divulgación científica y técnica a la sociedad son funciones irrenunciables de toda universidad que no pueden abordarse de forma aislada; es necesario definirlos de forma integrada. En especial, la interacción estable a largo plazo entre la universidad pública y la empresa es un elemento clave de la sociedad basada en el conocimiento que la Estrategia de Lisboa desea impulsar y en la que las universidades deben jugar un papel primordial.
Desde hace algunos años, las universidades públicas españolas han iniciado la puesta en marcha de parques científicos y tecnológicos. Con ellos se pretendía disponer de un espacio de interacción para nuevas actividades de I+D+i sin las limitaciones propias de las estructuras universitarias convencionales, permitir la creación de nuevos centros de investigación, facilitar la explotación del conocimiento o tecnología generada en su seno, o crear nuevas empresas de base tecnológica alrededor de viveros de empresas. Se pretendía también atraer a investigadores de prestigio aglutinando con ellos grupos de investigación con masas críticas difíciles de lograr con las estructuras universitarias existentes. Nadie discute que una universidad deba tener un parque científico y tecnológico, pero sí se discute qué tipo de parque se requiere, cuál es su relación con las estructuras de la universidad, cómo se implican las empresas en el mismo y, sobre todo, cuál es el modelo de financiación más adecuado.
Nadie discute que un campus deba tener un parque científico y tecnológico, pero sí cómo se implican las empresas en el mismo y, sobre todo, el modelo de financiación adecuado
Debe tenerse presente que la financiación obtenida, basada en gran medida en anticipos reembolsables, obliga a las universidades a asegurar que la actividad generada permita devolver los créditos recibidos, y eso no siempre es posible cuando se habla de investigación básica. Este tema debe tener un enfoque en el que se involucren las comunidades autónomas, la Administración nacional y las propias universidades. Todos deben creer en su importancia.
Por otro lado, la potenciación de actividades cercanas a los intereses empresariales requiere una mentalidad y experiencia desde la universidad diferente de la tradicional, y una visión a largo plazo por parte de las empresas con capacidad de I+D en involucrase conjuntamente con la universidad para la que tampoco se han visto especialmente motivados. Es necesario disponer de nuevos instrumentos que permitan la inserción plena de los parques dentro de la estrategia de I+D+i de la universidad y que aúnen esfuerzos públicos y privados.
Los parques científicos y tecnológicos no pueden ser ajenos a la estrategia de I+D de cada universidad. El caso de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) es significativo de una nueva manera de cumplir el papel social de la universidad pública en España. Desde su concepción, la UPM es una universidad estrechamente ligada a los sectores empresariales y de la Administración. Sus diferentes escuelas de ingeniería y arquitectura han sido durante muchos años eje de cooperación con empresas del sector correspondiente y de los ministerios con los que estaban temáticamente relacionadas. Por ello, no es de extrañar que su concepto de parque científico y tecnológico (Parque UPM) no sea similar al de otras universidades.
Para la UPM, el Parque UPM tiene el objetivo primordial de fortalecer la transferencia y compartición de conocimiento con otras entidades públicas y privadas, utilizándolo como base para tejer una red de alianzas estratégicas. Para ello, se pretende crear nuevos centros de I+D+i con diversas instituciones, apoyar la radicación de centros de I+D de empresas consolidadas creando entidades mixtas con la propia universidad, y fomentar la generación de nuevas empresas (de las 20 empresas actuales a 60 empresas en tres años) con la creación de tres viveros.
El reciente acuerdo firmado con la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Getafe para la instalación en el Área Tecnológica del Sur (municipio de Getafe, Madrid) de un conjunto de centros tecnológicos de la UPM muy orientados al apoyo a la innovación tecnológica empresarial (en el sector aeronáutico, energético, e industrial), así como la puesta en marcha en Montegancedo (Madrid) de centros de I+D+i en domótica, biotecnología y genómica de plantas, supercomputación o microgravedad con la Agencia Europea del Espacio, supone asumir un papel al servicio de los sectores empresariales novedoso en el conjunto de las universidades españolas.
La satisfacción de estos objetivos requiere establecer acuerdos a largo plazo con las Administraciones públicas y con entidades financieras, pero también, como universidad tecnológica, asumir un papel en el fortalecimiento de la innovación en nuestro país. Tenemos una oportunidad histórica para que la sociedad española aproveche mejor a sus universidades si logramos conectar con sus necesidades.