Derivados

Arbitraje para aprovechar los desajustes del mercado

Una de las utilidades de los productos derivados, además de utilizarse para crear estrategias de cobertura y de inversión, es para realizar estrategias de arbitraje. Estas estrategias tratan de aprovechar las ineficiencias de los precios de los activos en los mercados.

Un arbitraje se construye comparando el precio de dos activos financieros que estén relacionados por una regla determinada que puede ser estadística (por ejemplo basada en la reversión a la media), político-financiera (opa, fusión o adquisición), macroeconómica o microeconómica (ratios respecto al sector).

Cuanto más clara y más objetiva sea la regla que relaciona ambos activos mayores son las posibilidades de que el arbitraje llegue a buen término. Los activos que se comparan pueden ser valores y/o derivados, y también aunque se trate de valores podemos aprovechar los derivados sobre esos activos en caso de que existan en el mercado.

Una vez que tenemos la regla definida y los activos seleccionados se trata de comparar los precios de mercado de éstos con los precios valorados según la regla seleccionada. Lo vemos con una de las estrategias que actualmente más se negocian en los mercados: el pair trading.

El arbitraje pair trading consiste en analizar si los precios de dos valores tienen un comportamiento relativo estable en el tiempo, y comprobar que cuando esta relación cambia acaba volviendo al comportamiento medio (estadísticamente se conoce como reversión a la media). Supongamos que el precio de la acción A se mueve (sube o baja cada día) en media el doble que el precio de la acción B, por ejemplo si el precio de A es 10 euros y el de B 30 euros ante un movimiento de B del 1% (donde el precio pasaría a ser 30,3 euros) el precio de A debería subir un 2% (hasta 10,2 euros). Si observamos que el precio de A no está siguiendo la regla 2xB podemos aprovechar esa 'distorsión' esperando que en algún momento vuelva a seguirla. Siguiendo el ejemplo observamos que A se está moviendo 2 veces y media respecto a B (0,50 más de la media de su comportamiento histórico), por lo que su precio se hubiera situado en 10,25 euros en lugar del 10,20 que habíamos calculado; la forma de tratar de obtener una rentabilidad de esta situación sería comprar acciones B y al tiempo vender acciones A por el mismo capital, para conseguir ese diferencial de 0,05 euros por acción (que representaría un 0,5% sobre la inversión) manteniendo la posición hasta que A vuelva a comportarse como 2xB.

El plazo normal de estas estrategias está entre 1 y 30 días, por lo que la rentabilidad en términos anuales en este caso sería como mínimo de un 6% y con bastante probabilidad de un 12% (0,5% x 12 meses x 2 quincenas/mes).

En concreto para el pair trading es muy habitual utilizar futuros, sobre todo porque una de las partes de la operación es vender acciones (en nuestro caso de A) que no es posible en la Bolsa si no tienes los valores previamente (habría que conseguir que una contrapartida nos haga un préstamo de títulos, con todo lo que ello supone); en cambio, es perfectamente posible vender futuros sobre acciones directamente.