Nombramiento

Sencillez y agilidad, las obsesiones de Brufau

Antonio Brufau provocó ayer el primer temblor en el organigrama de Repsol. Según los datos de la petrolera, éste ha afectado a 54 directivos de primer y segundo nivel, de los cuales, 20 se prejubilan; seis son despedidos y el resto, cambia de puesto. Sin embargo, este ajuste no será el último pues la gran obsesión del nuevo presidente de Repsol es reducir 'la cabeza' de una compañía multinacional que ha adquirido dimensiones inadecuadas para un funcionamiento ágil. De hecho, Brufau ha prometido una reducción de la corporación, que se incluirá en el nuevo Plan Estratégico, cuantificada y con plazos. Este plan se presentará coincidiendo con la Junta. Como ha llegado a asegurar un directivo, 'a esta compañía no la vais a reconocer en el futuro'.

La reestructuración que se anunció ayer ha puesto de manifiesto el estilo de mando del nuevo presidente de Repsol, que, a diferencia de su antecesor, Alfonso Cortina, ha llegado dispuesto a asumir todos los poderes ejecutivos. Pero, en este caso, agilidad supone, inevitablemente, una mayor centralización. Antonio Brufau ha eliminado el cargo de consejero delegado, las vicepresidencias creadas por Cortina (hasta la salida de Juan Sancho Rof, eran tres, incluida la de Ramón Blanco) y las seis direcciones generales heredadas de la etapa anterior.

A cambio, ha diseñado un organigrama minimalista, con tres potentes direcciones generales. Dos de ellas, aunque corresponden a las áreas tradicionales del negocio, han sido bautizadas ya al modo en que se denominan las fases del negocio petrolero en los mercados internacionales: la de Upstream (producción, exploración y GNL) y la de Downstream (refino y marketing y química). La tercera, la de ABB (Argentina, Brasil y Bolivia), pone claramente de manifiesto la importancia que Brufau otorga a unos países que suponen la mitad del negocio de la petrolera.

La dirección para Argentina, Brasil y Bolivia tendrá el peso de una compañía independiente

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Con los cambios, que comenzó a preparar al día siguiente de su llegada a la presidencia de Repsol, el pasado 28 de octubre, éste último marca su impronta. Sin embargo, hay quien interpreta que la simplificación de la estructura no responde sólo a la intención de Brufau de centralizar el poder, sino que le permitirá una mayor delegación. En otras palabras, el poder de los directores generales puede equivaler, en este caso al de un consejero delegado. La filosofía de este cambio, tal como subrayó ayer la compañía, es 'acercar los negocios a la organización', para aumentar la eficacia. Para ello, los gestores serán responsables de los resultados de sus áreas.

En esta línea, ha reducido el número de comités (hasta ahora, prácticamente, indeterminado) en la convicción de que esto también dará más agilidad al funcionamiento del grupo. Quedarán cuatro: el de dirección; el de exploración y producción; el comité mundial de Downstream y el de recursos Humanos. A partir de ahora, 'se reduce la toma de decisiones colegiadas a través de los comités', según Repsol.

El peso de Latinoamérica

Desde el punto de vista estratégico, lo más relevante es la creación de la dirección general de Argentina, Brasil y Bolivia, lo que pone en valor a estos países desde la óptica del nuevo presidente. Al fin y al cabo, de ellos procede entre el 60% y el 70% de la producción de Repsol; la mitad del gas natural y más del 50% de los resultados.

Aunque ahora ya existía un country manager en cada uno de estos países, la filosofía cambia radicalmente, pues a partir de ahora serán considerados como un negocio integral, pese a tener unos límites geográficos.

Esto no impedirá una coordinación con las otras dos direcciones generales (cuyas actividades, por ejemplo, la química) se cruzarán. Fuentes de la compañía aseguran que habrá un comité mundial para aprovechar las sinergias.

El fichaje de Enrique Locutura para la dirección del negocio de estos tres países supone un considerable impulso para este ejecutivo, con el que Brufau coincidió en su última etapa al frente de Gas Natural. Ya entonces se rumoreó que podría sustituirle en la presidencia del grupo gasístico, pero el destino le deparaba un papel más relevante en Repsol. La sombra de Brufau sigue proyectándose sobre Gas Natural, donde ayer se cerró el círculo con el nombramiento de Rafael Villaseca como consejero delegado.

Menos financiero

El perfil de Antonio Brufau es menos financiero que el de Alfonso Cortina, según sus directivos. Su visión más energética de un negocio con grandes retos de futuro, se ha dejado notar en su primera reestructuración, en el que pesa el negocio puro.

Directivos históricos de Repsol se descuelgan

El miércoles, el despacho del presidente de Repsol en la sede del Paseo de la Castellana de Madrid, fue un auténtico desfile de directivos de primer y segundo nivel que acudían a la llamada de Antonio Brufau, que les fue explicando su futuro. Muchos de ellos, en un esquema de organización mucho más simple que el diseñado por el anterior presidente, Alfonso Cortina, han quedado fuera.

Históricos de la casa, como Jorge Segrelles, Juan Pedro Maza o Manuel Guerrero, han dejados sus actuales cargos en las áreas de refino, química y GLP, respectivamente. Y, por supuesto, el único vicepresidente que quedaba, Miguel Ángel Remón.

Con todo, Brufau, que no es nuevo en la plaza, pues llevaba ocho años en el consejo de Repsol en representación de La Caixa, ha hecho importantes promociones entre directivos de la casa a los que ya conocía.

Debajo de las tres grandes direcciones generales, cuelgan un buen número de direcciones de área en las que también se ha procedido a algunos cambios. æpermil;stos continuarán en el futuro, pues la intención del nuevo presidente es reducir la estructura de la compañía, al go que plasmará en el futuro plan estratégico.