EDITORIAL

Trabajar contra el fraude

La Agencia Tributaria tiene no menos de medio centenar de arquitectos en nómina, cuya principal y prácticamente única función conocida es atender al mantenimiento y vigilancia de los inmuebles del organismo público. Es difícil pensar en tal plantilla sin que acudan los fantasmas de la ociosidad en la función publica denunciados por Larra hace más de siglo y medio. Y más cuando en el sector inmobiliario se encuentra una de las mayores bolsas de fraude. Que, dentro de su plan de choque, Hacienda haya decidido poner a sus arquitectos a trabajar para combatir la evasión en el sector es una señal positiva. Es plausible la creación de equipos especializados que salgan a la calle para combatir un fraude cada vez más sofisticado, y no esperar a encontrarlo con simples funciones de comprobación. De esta manera, no sólo se pondrá coto a importantes bolsas de evasión que todos sospechamos, sino que se evitará la perdida de confianza de los muchos contribuyentes que cumplen rigurosamente sus obligaciones con Hacienda.