Fondos

Los convertibles, de capa caída

El año 2004 está resultando algo atípico. De un lado la Bolsa está experimentando subidas de lo más interesantes, pero ello no ha provocado aún una corrección en los bonos, que han experimentado también una evolución positiva. Paradójicamente, los bonos convertibles, un híbrido entre la renta fija y la variable, no se han llegado a beneficiar de esta bonanza. Los fondos que invierten en estos activos ganan, pero ganan poco este año, una media del 1,3% según los datos de Morningstar.

Un bono convertible es una emisión de deuda empresarial con un cupón generalmente bajo que otorga el derecho al inversor de convertir el bono, en un momento dado, en acciones de la compañía emisora (o de otra, en algunos casos). La característica de conversión propia de estos bonos hace que su comportamiento dependa tanto de la evolución de la renta fija como de la renta variable. 'En líneas generales se puede decir que los bonos convertibles tienen una correlación con la renta variable de en torno al 80%, según las estadísticas a largo plazo', explica José María Olabarrieta, director de Clientes Institucionales de West AM.

Los bonos convertibles, al tener dentro una opción de compra -un instrumento derivado-, son muy sensibles a la volatilidad de su activo subyacente, es decir, la acción de la compañía objeto de la conversión. De hecho, el 80% del valor de una opción es la volatilidad. Y precisamente es lo que ha escaseado este año en los mercados.

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Las ganancias que han obtenido los fondos desde enero -un 4,5% en el mejor de los casos- obedece a la subida de las Bolsas y al descenso del rendimiento de los bonos. 'Un elemento negativo que ha frenado lo que podría haber sido una evolución más positiva ha sido la fuerte reducción de la volatilidad implícita', confirman en BNP Paribas Asset Management.

'La volatilidad está casi en mínimos históricos y el componente opcional se ve afectado negativamente. Lo cual produce una pérdida de valor de las opciones y por tanto del precio de los convertibles', añade Olabarrieta.

Otro factor que está perjudicando a estos fondos, al menos a los que invierten en Europa, es la escasez de emisiones. Si a ello se une que este año ha habido amortizaciones por valor 20.000 millones de euros, el resultado es un descenso significativo de las opciones para invertir. El problema es que el año que viene está prevista otra oleada fuerte de conversiones y amortizaciones superior a los 30.000 millones de euros. El mercado europeo de convertibles asciende a unos 135.000 millones.

'El mercado echa en falta activos frescos y diversificadores', sostiene Olabarrieta. Una de las claves, pues, para el año que viene, es que aumenten las emisiones. Y para que ello suceda existe un factor de bastante peso como es que aumente el ritmo de fusiones y adquisiciones. La financiación de estas operaciones se produce con asiduidad a través de emisiones de bonos convertibles.

Otro de los lastres para estos activos durante 2004 ha sido la falta de correlación entre los sectores que han tirado de las Bolsas y los que en mayor medida tienen emitidos bonos convertibles. La selección de bonos se antoja, en estos casos, fundamental. 'El mercado de valores ha cotizado en un rango la mayor parte del año, por lo que la obtención de buenas rentabilidades depende de nuestra habilidad para seleccionar los mejores convertibles, independientemente de factores coyunturales de los sectores o las regiones', sostienen en Morgan Stanley.

¿Qué perspectivas tiene entonces el mercado europeo de bonos convertibles? Los expertos son optimistas, siempre que la Bolsa y el número de emisiones aumenten. 'Hay mejores perspectivas en el mercado primario el de emisiones provenientes sobre todo de Alemania, Austria, Hungría y Francia', explica Olabarrieta.

Desde BNP Paribas convierten en oportunidad lo que hasta ahora ha sido un problema. 'El mercado de convertibles es interesante, no por el potencial de los bonos o de la Bolsa, sino porque la volatilidad está a niveles muy reducidos. Esperamos un rebote de la volatilidad, y además prevemos una apuesta de los inversores de Bolsa por el arbitraje entre el precio de las acciones y el de los convertibles'.