TRIBUNA

Accesibilidad y riesgo hipotecario

La accesibilidad a la vivienda es uno de los temas que más preocupan en nuestro país, y una de las prioridades de este Gobierno y de todos los que han contribuido, desde 1981, a que España disfrute hoy de uno de los mercados hipotecarios más avanzados de Europa. La vivienda en propiedad es, probablemente, la fuente de riqueza más importante de las familias españolas.

Las entidades financieras privadas, a través de los préstamos hipotecarios, se han constituido en elemento indispensable para que muchos ciudadanos puedan acceder a una vivienda digna. En los últimos tiempos, estas entidades han recibido constantes llamadas a la prudencia en la gestión del riesgo por parte de las autoridades financieras y éste parece ser, en el marco de Basilea II, el nuevo reto: apoyar el crecimiento en la gestión prudente del riesgo.

Hoy son muchos los ciudadanos que ven limitadas sus posibilidades de adquirir una vivienda porque no disponen de la entrada inicial requerida (hay considerables costes asociados a la compra) aunque pueden hacer frente a los pagos mensuales que supondría la hipoteca. La respuesta a esta barrera de entrada son créditos hipotecarios por encima del 80% del valor de tasación, pero en éstos, el riesgo asumido por parte de las entidades se incrementa y, por tanto, es mayor la exigencia de provisiones y capital regulatorio. Parece, por tanto, necesario complementar los intereses de los ciudadanos y de las entidades financieras en un marco de prudencia.

En España existe hace tres años una herramienta que permite complementar estos intereses: el seguro de crédito hipotecario, reconocido por Basilea II para entidades con modelos de gestión de riesgos más sofisticados, y que permite extender el principal del préstamo más allá del 80% del valor de tasación sin que se asuman riesgos adicionales, y con ello dar respuesta a las demandas de accesibilidad a la vivienda para muchos. Queda bastante por hacer para facilitar el acceso a la vivienda a los ciudadanos, pero se puede empezar por aplicar mecanismos que han demostrado ser válidos en muchos otros países, compatibilizando la accesibilidad a la vivienda con el crecimiento de balances, la prudencia en la gestión de riesgos y la eficiencia en la gestión de la liquidez de las entidades financieras.