Revista de prensa

Una urgencia para el euro

Tan pronto como George W. Bush fue reelegido presidente, se abrió un frente monetario entre EE UU y la Unión Europea (...).

En febrero, europeos y estadounidenses llegaron a un compromiso en torno a los 1,25 dólares por euro y la especulación se detuvo momentáneamente. Pero rehacer una base de acuerdo no será fácil ahora que las percepciones son tan radicalmente distintas a una y otra parte del Atlántico.

Para los europeos, el descenso del dólar obedece a los gigantescos déficit comercial y presupuestario estadounidenses (...). Para los estadounidenses, los desequilibrios monetarios no son más que el reflejo de las diferencias en el dinamismo económico. Hace falta que los europeos den una solución a 'su déficit de crecimiento' para que potencien las exportaciones estadounidenses y se reduzca el déficit.

El juego monetario es complicado porque se juega a tres: el dólar no debería bajar más en relación con la moneda europea, pero sí en relación con las monedas asiáticas (...). El euro no puede ser la única divisa que pague el reajuste estadounidense.

Es urgente que los europeos superen sus divisiones, cierren filas frente a EE UU y presenten una estrategia clara y creíble a los ojos de los mercados financieros.