COLUMNA

Presidentes en conferencia

Los presidentes de las comunidades autónomas fueron pasados por la Moncloa, para su propia sorpresa después de tantos años de carencia durante los Gobiernos aznaristas. Fueron días de talante y rosas, mientras el principal partido de la oposición entraba en la espiral hacia la jaula de grillos en las vísperas y las postrimerías del Congreso Nacional del PP que debía entronizar a Mariano Rajoy como nuevo presidente, tan sólo a media luz como señala la letra del tango.

Ahora se anuncia para el próximo día 28 de octubre una Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas, convocada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que vendría a ser uno de esos hitos históricos tan del gusto de los políticos que se aposentan en Moncloa. Es, respetable público, el síndrome circense del 'por primera vez en España, las hermanas sister'.

Enseguida, se han manifestado distintas escuelas de pensamiento, porque en esta cuestión la doctrina no es pacífica. En particular, el presidente del PP Rajoy ha disfrazado sus reticencias coloreándolas de escepticismo sobre si sería esperable alguna utilidad más allá de la fotográfica, donde la inclusión de su cuerpo gentil para nada tiene garantías.

El conjunto de la ciudadanía deberá tomar conciencia de lo que ha supuesto la implantación de las comunidades autónomas también en el plano económico

Luego, en voz baja y con la petición de evitar la mención de su identidad, algunos insisten en la inconveniencia de semejante convocatoria, sugieren los problemas de fijar un orden del día y el desconcierto si quedara indefinido, piensan que cualquier ausencia se cargaría de sentido político y, en definitiva, preferirían prorrogar la situación arrastrada en la que sólo ocasiones fortuitas o protocolarias permiten coincidencias entre los presidentes de las comunidades autónomas.

Algunas fuentes de toda solvencia adelantan que la Conferencia de Presidentes, en esta primera convocatoria, tratará de la financiación de los sistemas de Sanidad que han sido transferidos y ahora son competencia de las comunidades autónomas, al igual que otras materias básicas como las referentes a Educación. Por ese sendero se llegará enseguida a la cuestión de las balanzas fiscales que tan a punta de lanza sostienen los partidos nacionalistas allí donde están asentados.

Según explicaba un responsable político que ejerció durante 14 años como vicepresidente de la Comisión Europea, semejante reclamación es la misma de la denostada primera ministra británica Margarita Thatcher con su inolvidable give the money back y su famoso cheque. Pero esas cuentas ignoran otras muchas variables referentes por ejemplo al comercio, al ahorro o al PIB procedente de otras comunidades. Al final se trataría de cuantificar los costes de la no España, igual que hizo Paolo Cecchini en su informe de sobre el coste de la no Europa de 1988.

La convocatoria del día 28 se produce en vísperas de los procesos de modificación de los Estatutos que empezarán a debatir en el Parlament de Catalunya, de la tramitación del Plan Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria y de los que a continuación desencadenen ese fenómeno que se cumple en el ámbito de los explosivos y en el de la política conocido con el nombre de simpatía.

Sucede que en algún momento el conjunto de la ciudadanía, con independencia de dónde esté avecindada, deberá tomar conciencia de lo que ha supuesto la implantación de las comunidades autónomas también en el plano económico y de los recursos que han pasado a disponer, de manera que el reparto de los mismos entre el Gobierno central, las comunidades y los ayuntamientos cobre la necesaria visibilidad y se acabe con la irresponsabilidad de las actitudes de meros peticionarios o de la instalación en imaginarias disneylandias donde todo se puede prometer por cuenta de los demás. Recodemos a Micifú y Zapirón cuando se comieron un capón y después de haberlo comido trataron en conferencia si obrarían con prudencia comiéndose el asador, ¿lo comieron?, no señor, era un caso de conciencia. Pues, eso se espera, que el asador quede a salvo.