EDITORIAL

Menos impuestos para el empleo

El Ministerio de Trabajo quiere que Economía y Hacienda autorice una rebaja generalizada de dos puntos en las cotizaciones por desempleo. Una medida que recortaría en 5.000 millones de euros al año las contribuciones por este concepto, con el consiguiente alivio para las empresas. Con esta propuesta, el departamento de Jesús Caldera atiende una reivindicación histórica de la CEOE. Y si hacemos cuentas, hemos de concluir que a los empresarios no les falta razón en este asunto.

Aparte del superávit acumulado durante la última década por la Seguridad Social (el de 2004 se acercará a los 8.000 millones, el 1% del PIB), el Inem también es claramente excedentario desde hace años. Una vez pagadas las prestaciones por desempleo y las políticas activas de empleo (formación, bonificaciones, etcétera), el superávit del Inem se acerca a los 4.000 millones al año. Dinero que se deposita en la Tesorería General del Banco de España.

Si todo este dinero, aportado por empresarios y trabajadores, no se destina a 'hacer carreteras', como se cansó de afirmar el Gobierno del PP, sería lógico que se busque un tipo de cotización más ajustado, destinado a cubrir única y exclusivamente las necesidades de cobertura de los cotizantes.

A esto se le une la teoría del actual equipo de Jesús Caldera, consistente en que la mejor política para incentivar el empleo es abaratar la fiscalidad de las contrataciones. Y eso es, precisamente, lo que planteará a los responsables de Economía.

Estando como están las arcas públicas, la propuesta probablemente será vista con recelo por los responsables de Hacienda. Pero no se debe olvidar que la mejor manera de garantizar unos ingresos fiscales sólidos es lograr que el mayor número de personas posible esté trabajando.