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Malestar contra los jugadores de EE UU

No se han apagado aún los ecos de la derrota más abultada de EE UU en una Ryder Cup. Mientras los golfistas europeos eran recibidos como héroes en Londres, los norteamericanos no paran de recibir duras críticas por su bajo rendimiento.

Tres de los derrotados, Chris DiMarco, David Toms y Stewart Cink, decidieron mantener su inscripción en el torneo que esta semana se disputa en Pensilvania correspondiente al PGA Tour.

Los tres han tenido la oportunidad de comprobar la gran decepción que causó el resultado entre los aficionados estadounidenses que no se escondieron su malestar con silbidos, abucheos y comentarios acusatorios de falta de entrega.

Tiger Woods, ex número uno mundial, optó por darse de baja, regresar a su casa en Orlando y preparar el WGC American Express Championship de la próxima semana en Irlanda. El californiano vive la peor temporada desde que se hizo profesional, con una sola victoria en su palmarés, en el WGC Accenture Match Play.

Después del torneo y mientras los europeos alargaban la celebración, los americanos mantuvieron una última reunión para despedirse y sacar las primeras conclusiones sobre lo que había sucedido en Oakland Hills Country Club donde aún se divisaba el escandaloso marcador: 18,5 a 9,5.

La primera conclusión es que, una vez más, les faltó espíritu de equipo. ¿Pero quién puede trasladar éste espíritu a un equipo formado por multimillonarios? ¿Hay alguno capaz de plegarse a las exigencias del guión y renunciar a su dosis de protagonismo por el bien común? Los analistas norteamericanos coinciden que sólo hay una persona capaz de conseguirlo: Jack Nicklaus, el mítico Oso Dorado, 18 triunfos en torneos del Grand Slam, al que todos supuestamente respetarían.

Pero Nicklaus ya ha ocupado el cargo, en la próxima edición tendrá 66 años, y la Ryder es un monstruo que sólo devora capitanes. Ni los ganadores, caso del mismo Bernhard Langer, están dispuestos a permanecer dos años más en la brecha. En América ya han propuesto una lista de candidatos: Paul Azinger, Mark O'Meara, Jay Haas, Tom Lehman y Corey Pavin son los que más han sonado. Todos han participado en la competición y conocen los entresijos, pero los americanos parecen estar lejos de aprender la lección.

Después de autocriticar su individualismo entró en la sala uno ejecutivo de la PGA, organizadores de la competición, para confirmar los horarios de los 13 jets privados, uno para cada jugador. A pesar de que muchos viajaban al mismo aeropuerto, cada uno se fue en su avión.