Lealtad, 1

China, un actor de relevancia

De un tiempo a esta parte, China ha ganado peso y protagonismo como un actor de relevancia en la economía mundial. El gigante asiático es en estos momentos uno de los causantes de la persistente subida del precio del petróleo de los últimos meses. Tal es la demanda de crudo de esta potencia en ciernes de crecimiento económico desbocado. El Gobierno chino ha anunciado su intención de mantener un ritmo de crecimiento del 7% anual de la economía del país hasta 2020.

Según un estudio de Morgan Stanley, la penetración de coches en China es en la actualidad del 0,8% de la población y se estima que crezca hasta el 22,5% para 2024, con el consiguiente aumento de la demanda de combustible que este crecimiento implicará. Valga este dato como ejemplo del potencial de desarrollo de China para los años venideros.

Lo curioso de la coyuntura china es que su mercado de valores no refleja en estos momentos ese ritmo de crecimiento. El índice bursátil Shangai de acciones B, esto es, las que pueden comprar los inversores extranjeros, se encuentra en sus niveles mínimos de cinco años.

El temor del mercado se refiere al riesgo de sobre calentamiento de la economía. El índice de precios al consumo creció un 5,3% en agosto con respecto al mismo mes del año anterior, llevando la inflación hasta los niveles más elevados de los últimos siete años. Los inversores temen una subida de tipos por parte del banco central del país con el objetivo de enfriar la economía.

Entretanto, la Bolsa de Hong Kong muestra una imagen bastante diferente. El índice Hang Seng gana casi un 5% en lo que va de año, cifra que se acerca más a la evolución hasta a fecha de muchos índices mundiales. La Bolsa de Hong Kong es el vehículo que utilizan numerosos fondos para invertir en China, habida cuenta de que este mercado es más líquido y sus garantías son mayores que el de China continental.

Sea como fuere, aunque a corto plazo las Bolsas chinas estén dando muestras de debilidad, el potencial que tienen a largo plazo es innegable, más aún si se tienen en cuenta las posibilidades de inversión que brindarán la celebración de la Exposición Universal de Shangai en 2010 y la de los juegos olímpicos en 2008.