Inmigración

La inmigración aportó en 2003 dos décimas al PIB, según el Banco de España

La aportación de los inmigrantes al crecimiento del producto interior bruto (PIB) español en 2003 fue aproximadamente de un 0,2%. Así, del 2,6% que avanzó la economía el pasado año, dos décimas son atribuibles al trabajo y el consumo de la población inmigrante. Este es el cálculo hecho por el Banco de España a través de una simulación del comportamiento trimestral de la economía.

Para llegar a la conclusión citada, el Banco de España parte del fuerte incremento de la población activa (entre 16 y 64 años en disposición de trabajar) entre 2001 y 2003, que atribuye a la llegada de inmigrantes, que hizo aumentar la población extranjera un 35% en este periodo. La población activa pasó de crecer un 0,9% en 2001 al 0,6% en 2003, y el Banco de España asegura que si no hubiera sido por la llegada de inmigrantes, la población activa habría caído un 1,5% el pasado año.

El Banco de España extrapola este crecimiento de los inmigrantes al comportamiento económico y observa que: el crecimiento de la población activa genera un aumento del desempleo, ya que el mercado no absorbe inmediatamente el aumento del número de trabajadores. Este aumento del paro ejerce una presión a la baja de los salarios: al haber más trabajadores donde escoger, eligen a los que trabajan por menos dinero. Según la simulación, la llegada de inmigrantes haría caer casi un punto el incremento salarial de 2003.

La desaceleración salarial tiene un doble efecto sobre las empresas, por un lado tienen margen para reducir los precios de producción y, por otro, cuentan con dinero para contratar a más trabajadores.

El resultado es que aumenta la renta disponible real de los hogares (compran más barato y hay más gente trabajando). El aumento de renta eleva el consumo, que hace crecer el PIB. Fuentes del Banco de España aseguraron a Efe que los resultados no coinciden con la realidad pero sirven para cuantificar el impacto de la inmigración, en este caso.

Dónde trabajan

Casi la mitad de la población extranjera residente en España trabaja como empleados domésticos, en la construcción y en los servicios, fundamentalmente en la hostelería, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).