COLUMNA

Elevación de la confianza

A pesar de la subida hasta el 1,5% aprobada el martes por la Reserva Federal, EE UU tiene una estructura de tipos de interés reales negativa a corto plazo, y cercana a cero en el plazo de un año. Según el autor, no parece que sea éste el impedimento para un mayor crecimiento

Al entrar en su reunión del martes, el consejo de gobierno de la Reserva Federal (Fed) se encontraba con señales mixtas. El fuerte encarecimiento nominal del petróleo genera, por un lado, un posible impacto inflacionista cuya moderación pudiera requerir una política monetaria más restrictiva, con tipos de interés más elevados; por otro lado, al detraer gasto de los consumidores, el mayor coste energético induce un descenso de la demanda que podría compensarse con el estímulo proporcionado por una reducción de tipos.

En el lado de la actividad económica, se contaba con un mal dato de creación de empleo de julio y un menor crecimiento del consumo y del PIB en el segundo trimestre; en el lado positivo, un notable rebote en las ventas de automóviles en julio, si bien estimuladas por incentivos de los distribuidores, un fuerte salto en el índice de actividad industrial del ISM, y una sólida confianza de los consumidores, que creen que conseguir empleo es ahora más fácil.

La elevación de los federal funds al 1,5% muestra que se ha ponderado más el posible repunte inflacionista que los indicios de un posible enfriamiento en la recuperación económico, que se han relativizado en un contexto de largo plazo que se evalúa como bastante positivo.

En tiempos de tanta incertidumbre es muy importante el mensaje que acompaña a toda decisión de la autoridad monetaria. El comunicado emitido por el Federal Open Market Comitte (FOMC), el órgano que fija las variables de control de la política monetaria estadounidense, valora el freno en la reactivación económica producida en los dos últimos meses como transitorio, como ya estimó Greenspan en su última comparecencia ante el Congreso de EE UU, anuncia que ve signos de crecimiento robusto de la productividad, y un fortalecimiento de la actividad y el empleo, y se reafirma en su política continuada de control de la inflación.

Se anuncia asimismo que la decisión de subir tipos se ha tomado de manera unánime en el comité. No cabe duda de que en todas las dimensiones que tiene, es el tipo de comunicado optimista que inversores y mercados financieros precisaban ahora, cuando que los elevados precios del petróleo, el acentuado conflicto bélico en Irak y la continua ola de atentados amenazan con minar la confianza de consumidores y empresarios.

Una interpretación escéptica de la elevación de tipos argumentaría que contrariar a la amplísima mayoría de analistas que habían anticipado tal decisión introduciría en los mercados la creencia de que existe en la dirección de la Fed una importante desconfianza acerca del verdadero estado actual de la economía.

Por el contrario, la decidida elevación de un cuarto de punto indicaría la confianza en un continuado crecimiento y contribuiría a reducir la actual incertidumbre. La historia de la política monetaria en EE UU sugiere, sin embargo, que esta interpretación es incorrecta.

Por el contrario, es altamente probable que la Fed disponga de indicadores regionales y sectoriales para apoyar sus opiniones, que es muy difícil pensar que busquen únicamente inyectar optimismo en los mercados.

Sin embargo, la incertidumbre sobre la evolución de los costes energéticos en los próximos meses, y el negativo impacto que puedan tener sobre la actividad productiva y el empleo parecen elevados. Quizá por ello el FOMC mantiene en su comunicado su evaluación de que el logro de crecimiento sostenido y estabilidad de precios en los próximos trimestres o, por el contrario, de que estos objetivos se vengan abajo, son escenarios igualmente verosímiles.

Se reafirma asimismo en que responderá a cambios en las perspectivas económicas de modo que pueda cumplir con su obligación de conseguir la estabilidad de precios. Se anuncia el mantenimiento en una senda de elevación gradual, si bien lenta, de tipos de interés, hasta los niveles que serían consistentes con el crecimiento que se espera para la economía estadounidense durante este año y el próximo.

Así, que proceda o no a una nueva elevación de un cuarto de punto en su reunión de finales de septiembre dependerá crucialmente de que los datos de empleo reviertan el bajo tono de los dos últimos meses, así como de la evolución del precio del petróleo y del gasto en consumo; éstas parecen las variables clave en estos momentos.

Si continúa la debilidad, es muy posible que se mantengan los tipos en dicha reunión, cuestionando con ello el nivel de 2,0% para finales de año. Este nivel se alcanzaría si los indicadores mencionados toman nuevamente un tono positivo; el techo de tipos de interés para finales de 2005 se sitúa ahora en el 3,0%, por debajo de lo que se esperaba antes del deterioro de indicadores de los últimos meses. La economía estadounidense tiene actualmente una estructura de tipos de interés reales negativa a corto plazo, y cercana a cero en el plazo de un año. No parece que sea éste el impedimento para un mayor crecimiento.

Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense

anovales@ccee.ucm.es