Automoción

Mitsubishi comienza a aplicar su plan de rescate financiero

La empresa automovilística Mitsubishi Motors ha comenzado a aplicar el plan de rescate de su presidente, Yoichiro Okazaki. El primer paso ha sido vender en el mercado una emisión de acciones preferenciales por 165.000 millones de yenes, lo que al cambio actual suponen 1.320 millones de euros.

Con esta operación, la única automovilística japonesa que pierde dinero ha ingresado ya poco más de un tercio de los 3.500 que sus 12 accionistas creen que necesita la compañía para superar sus problemas financieros.

La venta de las preferentes, con prioridad de cobro pero sin derecho a voto, se realizó en dos grupos. El primero incluye las empresas del mismo grupo industrial, como Mitsubishi Heavy Industries; la distribuidora Mitsubishi y los bancos Tokyo-Mitsubishi y el fiduciario Mitsubishi Trust. En el segundo grupo de compradores figuran firmas como China Motor Corporation y las aseguradoras Tokyo Marine and Fire y Meiji Yasuda Life.

El mercado acogió con frialdad la operación. Los títulos del fabricante perdieron el 5,6% en la sesión de ayer, el mínimo histórico desde que el valor inició su cotización en diciembre de 1988, informa Bloomberg.

Llenar su agujero financiero, sin embargo, sólo supondrá una de las partes del salvamento del fabricante del todoterreno Montero.

El crédito de la compañía ha quedado seriamente dañado después de haberse visto obligado a llamar a revisión a 800.000 vehículos este año. Además, varios directivos se han visto involucrados en un escándalo por ocultar defectos de fabricación, lo que ha llevado a la cárcel a su antiguo presidente. Estos defectos han causado la muerte de, al menos, dos personas.

Los problemas no quedan ahí. El viernes pasado, la deteriorada reputación del cuarto fabricante nipón sufrió un nuevo revés cuando trascendió que dos camiones de Fuso se habían incendiado, uno de ellos mientras circulaba por una autopista. Esta crisis ha obligado a Mitsubishi a agudizar en 541 millones de euros su plan de recorte de costes.

DaimlerChrysler decidió a mediados de marzo que iba a dejar de prestar apoyo financiero a su aliado japonés, de cuyo capital posee, hasta ahora, el 37%.