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CincoSentidos

La curiosidad de Javier Campano, en el Reina Sofía

Javier Campano procura hacer fotos de lo que no le interesa a casi nadie y reflejar algún recuerdo del ambiente en el que vive. Esa curiosidad le ha llevado a fotografiar escaparates, rótulos luminosos o interiores de bares, como el captado en Lisboa en 1998, una de las imágenes preferidas por Juan Manuel Bonet, director del Museo Reina Sofía y comisario de la exposición Javier Campano Hotel Mediodía. 'Los hoteles han sido siempre lugares muy de Campano', aseguró Bonet, de ahí el título de la muestra.

La retrospectiva, inaugurada ayer e incluida en la programación de PhotoEspaña 2004, presenta unas cien fotografías (30 de ellas en color), que recogen la trayectoria de este 'poeta de la cámara' desde 1971 hasta 2003.

Javier Campano inició su trayectoria de fotógrafo a mediados de los setenta y la ha compaginado con su trabajo como abogado en un banco. Fotografiaba un Madrid en efervescencia. Poco a poco fue recorriendo las ciudades del mundo, tomando imágenes memorables de Tánger, El Cairo, París, Nueva York, Sevilla, Génova o Buenos Aires. A la postre, todas son una misma ciudad.

El comisario ha querido destacar dos aspectos del trabajo de Campano: su dimensión urbana y arquitectónica (la serie sobre la Valencia racionalista que Bonet le encargó cuando dirigía el Instituto Valenciano de Arte Moderno, Ivam) y sus series sobre espacios portugueses (la mayoría reunidas en cinco libros editados por Prosegur), en las que presenta por primera vez fotografías en color.

En su obra hay una dimensión muy intimista -siempre fotografía a su mujer y amigos-, en la que destaca su capacidad para conciliar la poesía con el humor.

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