Expomanagement

Dos profesores de Esade ofrecen las claves para trabajar la buena suerte

La suerte existe, pero es efímera porque depende del azar. En lo que sí hay que esforzarse es en trabajar la buena suerte. æpermil;sa sí que depende de uno mismo y no tiene caducidad. æpermil;ste es uno de los mensajes que lanzaron ayer en Expomanagement ante cerca de un millar de profesionales y directivos los profesores de Esade Álex Rovira y Fernando Trías de Bes, autores del libro La buena suerte, que ha sido traducido a 20 idiomas.

Como maestro de ceremonia actuó el periodista de la Cadena SER Iñaki Gabilondo, quien destacó que no existe una receta fácil para dar con la buena suerte. 'No hay nada fácil en la vida. Lo que proponen los autores del libro es un encuentro con las circunstancias. El yo y mis circunstancias significa que mi caballo va a cabalgar en la dirección que yo le marque', advirtió Gabilondo.

Antes de investigar sobre el concepto de la buena suerte, Trías de Bes y Rovira hicieron una encuesta entre los alumnos de Esade y tan sólo entre un 10 y un 15% reconocía tener buena suerte. A partir de ahí, elaboraron algunas claves para encontrar la buena suerte.

En primer lugar, aclaran que la suerte por sí sola no es duradera. Avalaron la conclusión con un dato 'terrible, devastador', que vieron en el programa de TVE Informe Semanal, que decía que el 90% de las personas a las que les había tocado un premio de la lotería, al cabo de un tiempo lo habían perdido todo y sus redes de afectos estaban desmembradas.

'Muchos son los que quieren tener buena suerte, pero pocos son los que deciden ir a por ella', afirmó Rovira. Para ello, es necesario crear circunstancias para que otros también ganen. 'Buena suerte no significa buscar sólo el propio beneficio, sino compartirlo con los demás', señaló Trías de Bes, que enumeró varios casos ejemplo de generosidad, como Bill Gates, uno de los hombres más ricos del mundo con sólo el 10% de Microsoft; la empresa de origen valenciano Mercadona o la británica Body Shop. 'Crear las circunstancias para que otros ganen crea también buena suerte.

Mil formas de no hacer una bombilla

No hay que rendirse. Como ejemplo, Álex Rovira y Fernando Trías de Bes citaron al inventor de la bombilla. Antes del hallazgo, Edison realizó más de un millar de intentos. No desfalleció. Cuando dio con el invento, explicó que ahora conocía mil formas de cómo no hacer una bombilla. 'No vio el fracaso en sus intentos'.

La buena suerte hay que buscarla en los pequeños detalles que son los que marcan la diferencia. Le sucedió, explicaron los profesores de Esade, a Fleming, que descubrió que cuando los cultivos de la gripe con los que trabajaba caducaban aparecía moho. Decidió observar con el microscopio ese moho y descubrió una sustancia que dio origen a la penicilina. 'Su éxito fue no ignorar la capa de moho'.