Jesús Gil

Una vida intensa y polémica

Jesús Gil y Gil nació el 13 de marzo de 1933 en Burgo de Osma, provincia de Soria (España). Cursó estudios de Económicas y Veterinaria. Se inició trabajando en el negocio de la compra-venta de coches y neumáticos, y también la compra-venta de solares. Contrajo matrimonio con Mª de los Angeles Marín Cobo. Adquirió en San Rafael (Segovia) la finca "Los Angeles", donde realiza una extraordinaria promoción urbanística. Allí construye el embalse privado más grande de España, el Club Náutico Náyade, lugar habitual de concentración del primer equipo del Atlético.

Ingresó en prisión por primera vez en 1969, como consecuencia del accidente ocurrido al hundirse el techo del restaurante de la urbanización Los Angeles de San Rafael que él había edificado. Fallecieron 58 de 300 comensales. Su dilatado historial judicial se compone por decenas de denuncias y condenas, paliadas por abundantes indultos. Tras dieciocho meses de prisión, y previo pago de 400 millones de pesetas de las de entonces, salió en libertad, gracias a un indulto del general Franco, en 1971, de quien colocó un polémico busto en el Ayuntamiento marbellí.

Poseía una gran pasión por el fútbol. Jugó como defensa central de fútbol amateur y era hincha de joven del Athletic Club de Bilbao. Su amistad con Vicente Calderón, entonces presidente del Atlético, le ayudó a pasar a formar parte de la directiva durante cuatro meses. Lo dejó por desavenencias con su mentor. En 1984 se traslada a Marbella, donde sigue trabajando como constructor antes de regresar al mundo del fútbol. Fue alcalde de la ciudad de Marbella, que revitalizó con polémicos proyectos, por el Grupo Independiente Liberal (G.I.L.). El 26 de mayo de 1991 se celebraron los comicios y el G.I.L. consiguió la mayoría absoluta. Obtuvo 19 concejalías de las 25 posibles. Comenzó a ejercer como alcalde el 15 de junio de 1991.

Presidente del Atlético en 1987

Antes, el 26 de junio de 1987, consiguió la mayoría absoluta en las elecciones presidenciales del Club Atlético de Madrid gracias al fichaje mediático del delantero portugués Paulo Futre. Intervino activamente en la transformación de los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas, mientras introdujo la eterna polémica con sus declaraciones que vinieron a revolucionar de alguna manera todo lo relacionado con el balompié en España. También se significó por su facilidad de destituir entrenadores del Atlético.

Durante su presidencia se hizo con los siguientes títulos deportivos: Copa de S.M. El Rey de 1991, del 92 y del 96. Campeonato Nacional de Liga de 1996 y diversos Trofeos veraniegos. No pudo evitar el descenso del Atlético a Segunda División en 1999, con el club intervenido judicialmente por Luis Manuel Rubí, inspector de finanzas del Estado. El equipo pasó dos campañas en Segunda hasta su regreso a Primera.

El 1 de septiembre de 1995 fue elegido Presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. Dimitió el 24 de abril de 2002 como alcalde de Marbella y renunció a su acta de concejal. La dimisión se produjo tras once años en la Alcaldía con mayoría absoluta, cuando estaba pendiente de recibir una sentencia que le inhabilitaría durante 28 años para ocupar cargos públicos por el "caso camisetas", relativo al desvío de fondos del Ayuntamiento marbellí al Atlético de Madrid.

En febrero de 2002 fue condenado a 42 años de cárcel y a devolver las acciones del Atlético, en un proceso judicial que todavía está vigente. A primeros de 2003 le fue colocado un marcapasos, tras sufrir problemas coronarios.

El 22 de mayo de 2003 dimitió como presidente del Atlético de Madrid, tras 16 años al frente del club, alegando motivos de salud como una de las causas principales, aunque también influyó la presión de la masa social rojiblanca, descontenta con la marcha deportiva. Enrique Cerezo pasó de vicepresidente a máximo dirigente, mientras Gil mantuvo la mayoria accionarial de la entidad.