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Los fundadores de Google blindan la empresa contra las opas hostiles

Los fundadores de Google han decidido sacar la empresa a Bolsa, pero sin arriesgar el control. No sólo retendrán las acciones con la mayoría de los derechos políticos. Además, han llenado de cláusulas antiopa sus estatutos y han trasladado la sede social a Delaware, cuyas leyes protegen contra ofertas hostiles.

Desde que empiecen a cotizar, las acciones de Google cambiarán de manos a toda velocidad. Pero el control de la compañía seguirá en manos de sus fundadores, Sergey Brin y Larry Page.

'Queremos que Google se convierta en una institución. Eso requiere tiempo, estabilidad e independencia', afirma Larry Page en la carta a los inversores que encabeza el folleto de la salida a Bolsa.

Para preservar esa independencia, Google ha diseñado una estructura accionarial que dificultará a terceros tomar el control de la compañía. La pieza clave es un capital con dos series de acciones. Las que se colocan en Bolsa constituirán la serie A, con un voto por acción. En cambio, las que conservan los fundadores, consejeros y empleados formarán la serie B, con los mismos derechos económicos, pero 10 votos por título y no cotizarán.

Google esgrime su 'responsabilidad frente al mundo' para seguir independiente

Page señala que Google está a mitad de camino entre las empresas de medios y las de tecnología, dos sectores en los cuales ha habido mucha concentración y numerosas opas hostiles.

'Aunque esa estructura dual es rara en las empresas de tecnología, es frecuente en el negocio de la comunicación', añade el texto firmado por Page y Brin. Ambos explican que The New York Times Company, The Washington Post Company y Dow Jones, la editora de The Wall Street Journal, tienen similares estructuras duales de la propiedad.

Y subrayan cómo esa estructura dual ha permitido a esos medios concentrarse en los intereses y principios esenciales a largo plazo y en la cobertura informativa más allá de las fluctuaciones en resultados trimestrales', añaden los fundadores y principales accionistas de Google, que controlan cada uno cerca de un 16% del capital actualmente en circulación.

La doble serie de títulos es la principal salvaguarda de control, pero no es, ni muchísimo menos, la única. Google, creada en California en septiembre de 1998, se refundó en agosto pasado en Delaware para beneficiarse entre otras cosas de la protección antiopas que brinda la legislación de ese Estado, que pone trabas enormes a intentos de opa o fusión que no cuenten con el visto bueno del consejo.

Por si esto fuera poco, la empresa ha diseñado toda una serie de blindajes, como la sujeción a una mayoría cualificada de la junta de las operaciones que supongan cambios de control, límites a la actuación de los accionistas, capacidad de emitir títulos preferentes y otras. 'Esperamos que esas medidas disuadan de presentar ofertas hostiles e inadecuadas', dice Google en el folleto de salida a Bolsa.

Tras reconocer que esas medidas pueden desincentivar posibles ofertas de compra atractivas, el argumentario del folleto se separa de las proclamas sobre la independencia, creatividad y 'la responsabilidad de Google frente al mundo' contenidas en la carta de Page y Brin. En esta parte del folleto, que parece redactada por los abogados, la justificación esgrimida para los blindajes es que un procedimiento negociado puede 'conllevar una mejora de las condiciones'. Es decir, más dinero.

La compañía no dará dividendo en el 'futuro previsible'

Google facturó 961,8 millones de dólares el año pasado, logró un beneficio de 105,6 millones, y tiene en caja 455 millones, pero nunca ha pagado ni dividendo, ni piensa hacerlo. 'Nuestra intención es retener cualquier beneficio futuro y no prevemos repartir dividendo en el futuro previsible'. En eso Google no se diferencia de la mayoría de las puntocom.

El folleto de la salida a Bolsa de Google está lleno de casillas en blanco donde, entre otras cosas, la empresa y sus accionistas deben decidir el número de acciones a colocar. La operación está cuantificada provisionalmente en 2.718 millones de dólares, pero sólo a los efectos de calcular las tasas a pagar por la salida a Bolsa. Por no saberse, no se sabe ni en qué Bolsa cotizará Google. la empresa deja la puerta abierta tanto al Nasdaq como a la Bolsa de Nueva York.