EDITORIAL

El 'shock' de las materias primas

En un momento en el que nadie parece tener claro si es mejor comprar acciones o refugiarse de nuevo en los fondos garantizados, hay expertos que aseguran que la inversión más rentable es alquilar un almacén de gran capacidad y llenarlo de ferralla industrial. Los precios del acero, el cobre, el níquel, el zinc y otros metales básicos para sectores como los de la construcción, el automóvil o los electrodomésticos se han disparado en los últimos meses y los expertos empiezan a hablar de un 'shock de demanda'. La progresiva mejora de la economía estadounidense, el mayor consumo de Europa del Este y, sobre todo, la insaciable demanda de China están extrangulando algunos mercados.

La producción mundial de acero ascendió a 962,5 millones de toneladas el año pasado. China fue el principal productor (con más de 200 millones de toneladas), pero también el mayor consumidor, absorbiendo casi un tercio de la producción mundial. Con un crecimiento económico que ronda el 10%, es más que previsible que siga absorbiendo cantidades ingentes de acero. El aumento en los precios siderúrgicos empieza a tener efectos dañinos en importantes industrias productivas. En EE UU, los fabricantes de coches empiezan a tener problemas en la negociación de contratos con sus proveedores. En España, las industrias más afectadas son las de la construcción y el automóvil. Y lo mismo sucede en otras grandes economías.

El repunte de los metales se suma al encarecimiento del petróleo, que cotiza al nivel más alto desde el inicio de la Guerra de Irak. La decisión de la OPEP de recortar su producción y el agravamiento del conflicto de Irak, donde ayer fallecieron más de 100 personas en los enfrentamientos entre las tropas ocupantes y las milicias chiíes, sin duda contribuirán a apuntalar aún más los precios.

Las materias primas, que habían permanecido en relativa calma durante años, se suman así a la larga lista de incertidumbres que acechan a la recuperación económica mundial.