EDITORIAL

El fútbol y la empresa

El fútbol está haciendo suyas, sin prisa pero sin pausa, las reglas de funcionamiento de las empresas. Los grandes clubes, que son los que enarbolan esta bandera, ya han introducido cambios de gestión significativos. Además, están comenzando a actuar como un auténtico grupo de presión ante los organismos internacionales. De hecho, han conseguido llevar ante la Comisión de la Competencia de Suiza el viejo enfrentamiento con la FIFA sobre los derechos económicos de la cesión de jugadores a las selecciones nacionales. Desde el punto de vista meramente empresarial, la reclamación del los clubes es defendible. Sería impensable para cualquier empresa ceder sus activos más valiosos sin obtener compensación alguna. El fútbol, ahí están las cuentas de la propia FIFA, se ha convertido en un auténtico negocio. Y para que lo siga siendo, es imprescindible que clubes y federaciones actúen como auténticas empresas y órganos reguladores.