Nuevo Gobierno

Los socialistas quieren inyectar 6.000 millones más

El PSOE se plantea inyectar en la próxima legislatura 6.000 millones de euros al sistema nacional de salud. Los recursos servirían para garantizar la igualdad de servicios entre comunidades y paliar parte de la deuda pendiente y los déficit generados.

El Sistema Nacional de Salud (SNS) se resiente financieramente a pesar de que las regiones destinan una gran parte de sus ingresos (en torno al 30%) a pagar la factura sanitaria.

Dos años y medio después de que el nuevo modelo de financiación autonómica echase a rodar y se cediera a todas las comunidades la gestión de esta prestación, el cómputo presupuestario global no ha parado de elevarse, ascendiendo este ejercicio a 42.439 millones de euros, de los que 38.000 millones lo pagarán las comunidades. Además, el gasto sanitario per capita varía enormemente de un territorio a otro, entre los 1.227 euros de La Rioja y los 787 euros de Baleares.

El PSOE opina que estas diferencias no se derivan del propio sistema de financiación, aprobado unánimemente por las regiones, sino que es un problema de falta de recursos. Sirva como botón de muestra el caso de Madrid y Baleares, cuya financiación, por debajo de sus necesidades reales, es una realidad que ya nadie cuestiona, ni siquiera el PP, responsable de la decisión última de asignar menos fondos de los necesarios a estas dos comunidades.

'Se necesita una inyección de, al menos, 6.000 millones de euros, que se distribuirían a lo largo de la legislatura para ir engrasando la sanidad española y hacer efectivo el principio básico de cohesión y calidad en todos los territorios' apuntan a Cinco Días, fuentes sanitarias del PSOE. Los técnicos del partido elevarán la propuesta a la próxima ministra del ramo, Elena Salgado.

Y ligado al gasto se encuentra el diseño de la nueva cartera de servicios, una de las tareas pendientes que ha dejado el PP. En su día, la oposición socialista logró arrancar al Gobierno una disposición en la Ley de Cohesión y Calidad que comprometía al Ejecutivo a que cualquier nueva prestación del sistema debía llevar incorporada su memoria de gasto. En este sentido y según indicó a este diario Fernando Lamata, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, el SNS necesita de esos 6.000 millones adicionales, para 'mejorar los tiempos de espera, incorporar nuevas técnicas sanitarias, dar un fuerte impulso a la investigación y mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales'. La cuestión es si el próximo vicepresidente económico, Pedro Solbes, lo permitirá, sin hacer estallar la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Deuda histórica

Es uno de los secretos mejor guardados. El consejero Lamata recalca que en los últimos 20 años se han realizado cuatro condonaciones de deuda sanitaria mediante la habilitación de un presupuesto extraordinario y 'en esta ocasión también podría realizarse'.

Retos para la próxima ministra

Un gasto farmacéutico inflacionista

Su control es otro de los retos pendientes, Todos los gobiernos regionales (con independencia de su color político) se han quejado del coste de esta prestación sanitaria. El PSOE se propone renovar el Pacto de Estabilidad Farmacéutico firmado con la patronal Farmaindustria y rebajar al 7% el incremento anual de esta factura. Esta modificación de las reglas del juego entre Administración y laboratorios, deberá ir acompañada de una mayor transparencia en la fijación de los precios y más información a las comunidades.

Sistema de información ineficiente

Un sistema con 17 órganos autónomos (comunidades) más el Estado y los municipios necesita de un gestor que coordine toda la información que se genera. La próxima ministra deberá poner en marcha el citado sistema de información, que contará con el tradicional recelo de los Gobiernos regionales a dar datos a la administración central. Hay asuntos importantes que resolver como la mejora de la tarjeta sanitaria de cada usuario para que no se den duplicidades entre comunidades, y el desarrollo de la receta electrónica.

Regular la dependencia y el copago

La dependencia es otra gran asignatura pendiente. Un asunto a caballo entre el ámbito sanitario y el social, que el PSOE quiere solucionar con una ley de carácter integral. De su regulación dependerá a qué administración se carga su coste. Consuelo Rumí estima que deben gastarse otros 6.000 millones de euros hasta 2012. El programa del PSOE prevé articular un fondo de garantía de 1.000 millones para comenzar a rodar. Participaría el usuario (copago) que pagaría una parte, según su renta y atención requerida.

Los salarios se llevan el 40% del presupuesto de salud

Administrar 42.000 millones de euros (presupuesto del sistema nacional de salud para este año) no es tarea fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que las partidas de mayor peso (personal y compras) son, a su vez, las que más se están elevando en los últimos años.

Sólo el capítulo I (gastos de personal) absorbe cerca del 40% del presupuesto sanitario de las comunidades autónomas. En algunas de ellas, el porcentaje supera el 50%, como es el caso de Navarra.

Precisamente la ley de ordenación de las profesiones sanitarias es uno de los capítulos más costosos que tendrá que abordar el nuevo equipo del PSOE, capitaneado por Elena Salgado. Los técnicos de la ministra en funciones, Ana Pastor, han calculado que poner en marcha todas las medidas adoptadas en los últimos tiempos relacionadas con la mejora profesional de los sanitarios, (incluye la jornada laboral de 35 horas y el aumento de las plantillas), costaría al Sistema la cantidad de 7.000 millones de euros, una cifra nada despreciable (equivale al 1% del PIB) y que se sumaría la necesidad de otros recursos como la asistencia a mayores, en el caso de que el Sistema asuma la dependencia.

El segundo capítulo corresponde a la compra de bienes y servicios, que absorbe otro 30% del presupuesto. Comunidades como la Generalitat catalana, que llevan gestionando la sanidad antes de que se aprobara el actual modelo de financiación autonómica (2001), elevan este porcentaje al 47%, prueba de que no es muy complejo recortar gastos en un capítulo expansivo.