Sanción

Microsoft dará una batalla legal contra la millonaria sanción de la UE

El punto final a la investigación de la Comisión Europea contra Microsoft servirá de arranque para un previsible pleito de varios años ante el Tribunal de Justicia de la UE. La compañía de Bill Gates recurrirá, con toda probabilidad, la sanción multimillonaria que hoy espera encajar en Bruselas. La multinacional puede solicitar también la suspensión cautelar de las normas comerciales que el comisario de Competencia, Mario Monti, quiere imponerle.

L os abogados de Bill Gates y los funcionarios de Mario Monti cambiarán a partir de hoy de campo de batalla. Las salas del Tribunal de Justicia de la UE en el boulevard Konrad Adenauer de Luxemburgo sustituirán a los pasillos de la Dirección general de Competencia en la calle Joseph II de Bruselas. Tan desolador es un escenario como otro pero, al menos, las negociaciones a puerta cerrada, sin testigos ni taquígrafos, dejarán paso a la transparencia de un proceso judicial.

'Todos nos beneficiaremos de la claridad que arrojarán los tribunales sobre las cuestiones debatidas', han afirmado los responsables de Microsoft en Europa. La multinacional estadounidense se dispone, pues, a encajar hoy con aplomo la que puede ser la mayor multa de la historia de la política de competencia comunitaria. Una cifra cercana a los 500 millones de euros que hoy se encargarán de concretar los 20 comisarios europeos.

El titular de Competencia, Mario Monti, confía en que las pruebas recabadas durante cuatros años de instrucción sobre los abusos comerciales de Microsoft sean suficientes para convencer al resto de miembros de la Comisión Europa de la necesidad de un castigo ejemplar.

'Es esencial sentar un precedente que establezca unos claros principios para la conducta futura de una compañía que tiene una posición de tanto dominio en el mercado'. Este deseo de Monti parece aceptable para el resto de sus colegas, aunque hay ciertas dudas sobre las implicaciones de la decisión en materia de propiedad intelectual. Y la sombra de los últimos varapalos judiciales recibidos ha enseñado a la Comisión Europea que la buena intención no sirve para ganar los casos ante el Tribunal de la UE. Los jueces que han anulado varias de las decisiones más significativas de Monti exigen pruebas fehacientes y una instrucción cada vez más rigurosa.

La Comisión deberá demostrar la racionalidad de una decisión que parece aspirar a que Microsoft comercialice dos versiones de Windows, una con el programa de audio y vídeo Media Player, objeto de una de las quejas presentadas en Bruselas, y otra sin él. Los abogados de Microsoft cuestionan la lógica comercial de esa medida y dudan de su eficacia para preservar la competitividad en el sector.

Microsoft puede pedir a los jueces comunitarios, aduciendo su derecho a proteger la propiedad intelectual de la empresa, que anulen cautelarmente esta decisión de Monti. Un veredicto en contra amenazaría la estrategia comercial seguida por Microsoft desde hace más de una década: la adición de aplicaciones a su sistema operativo para que el usuario acceda todos los servicios posibles desde la hasta ahora indomable pantalla de Windows.

quejas Rebelión de las víctimas de Windows netscape sun real google

El programa de correo electrónico por antonomasia era Netscape; hasta que Bill Gates comercializó Windows con un producto similar (Outlook Express). El nuevo tentáculo de Microsoft barrió casi del mercado a una compañía que acabó diluyéndose en AOL. Esta ha atacado a Microsoft en Bruselas.

Sun Microsystems presentó en 1998 ante la CE su primera queja contra Microsoft. El fabricante teme que su viabilidad se resienta por la negativa de Bill Gates a facilitar ciertos códigos de Windows. La posible incompatibilidad con el sistema operativo de Gates diezma el atractivo de cualquier producto actual.

Real Networks también pidió socorro a la CE para no engrosar la lista de empresas cuya actividad ha sido engullida por el gigante Microsoft. Su producto estrella, Real Player, es un competitivo programa de audio y vídeo, amenazado ahora por Media Player, un programa similar pero con enseña Microsoft.

El buscador de la red por excelencia, Google, se encuentra en el punto de mira de Microsoft. La compañía de Redmond ya anuncia la incorporación de un potente rastreador en su próxima actualización de Windows. Yahoo, propietaria de otro popular buscador, figura entre los denunciantes de Microsoft.

La propiedad intelectual, en juego

La Comisión Europea parece decidida a exigir a Microsoft que comparta con otras firmas del sector la información necesaria para garantizar la interoperabilidad de productos rivales o complementarios. La decisión llega como consecuencia de una queja presentada por Sun Microsystems, una compañía también estadounidense que acusa a la multinacional de Bill Gates de entorpecer la convivencia de otros productos con su omnipresente sistema operativo Windows.

La decisión del comisario de Competencia, Mario Monti, puede violar, según algunos expertos, el legítimo derecho de la compañía de Bill Gates a proteger su propiedad intelectual. La CE confía en haber refinado suficientemente la decisión en ese terreno como para que el Tribunal de la UE no encuentre ninguna razón para anularla.

Monti, sin embargo, se adentra en un terreno casi desconocido porque apenas existe jurisprudencia comunitaria sobre la propiedad intelectual en el mundo virtual. En otros sectores, el precedente más reciente alienta las esperanzas de victoria de Microsoft. En julio de 2001, la Comisión exigió a IMS Health, líder mundial en la recogida de datos sobre ventas de medicamentos, que autorizase en Alemania a otras compañías la utilización bajo licencia de un sistema de tabulación que se había convertido en el patrón inevitable para la industria farmacéutica alemana. El recurso de IMS consiguió que sólo tres meses después el Tribunal de primera instancia de la UE suspendiese la aplicación de esta decisión de Monti. Algunas ramificaciones del caso, sin embargo, favorecen a Monti. Ciertos jueces alemanes niegan que IMS, empresa dominante en su actividad, pueda invocar sus derechos de autor para monopolizar su sistema de tabulación.