Ir al contenido
_
_
_
_
Tribuna

No ahora, pero quizás en un futuro

Los argumentos para que el BCE mantenga los tipos de interés son tan sólidos como los de los partidarios de una política monetaria más expansiva, según el autor, quien descarta una rebaja de las tasas en la reunión de mañana a pesar de las presiones de algunos Gobiernos

Alguien espera un recorte de tipos en la reunión de mañana del BCE? Si hubiera realizado esta pregunta un mes atrás, probablemente habría habido una respuesta unánime negativa. Planteada en estos momentos, aunque es casi seguro que la mayoría -que no la totalidad- de los encuestados seguirían rechazando esta posibilidad, lo harían menos convencidos. ¿Y puede bajar los tipos en cualquiera de las reuniones de los dos próximos meses? De nuevo más dudas, pero prevaleciendo probablemente la respuesta negativa. De acuerdo, busquemos ahora la principal consecuencia de este debate: el mercado ha dejado de descontar subidas de tipos durante este año, limitándolas a 0,25 puntos en el primer trimestre de 2005.

¿Por qué este debate ahora sobre un nuevo recorte de los tipos oficiales en la zona euro? Sin plantearla de forma explícita siquiera, varios miembros de la autoridad monetaria europea se han apresurado a responder a esta pregunta. Los argumentos son los mismos que ya conocemos -el BCE lleva repitiéndolos desde hace varios meses-, aunque ahora acentuados por los indicios de recuperación económica. En definitiva: 1) la política monetaria actual es extremadamente expansiva; 2) un recorte de tipos adicional no serviría para acelerar el crecimiento; 3) es preciso mantener la cautela ante las presiones inflacionistas a medio y largo plazo, y 4) la política monetaria no puede sustituir los ajustes en el Presupuesto y la aplicación de las reformas estructurales. Además, está la percepción de 'ir contra corriente': subida de tipos en el Reino Unido y, más tarde o más temprano, también en Estados Unidos. Bien, pues el origen de toda esta especulación es la evolución al alza del euro. Y la especulación se ha acentuado por las recientes presiones sobre el BCE desde el ámbito político, especialmente de los Gobiernos de los mayores países del área, Alemania y Francia.

La recientes presiones de los Ejecutivos alemán y francés sobre el BCE para que recorte los tipos han acentuado las especu-laciones

De la misma forma que la argumentación del BCE no admite críticas, la de aquellos que defienden un mayor carácter expansivo de la política monetaria tampoco parece tener puntos débiles: 1) la subida del euro en el último año y medio sería equivalente a una subida de los tipos oficiales de 0,75-1,0 puntos; 2) la evolución a la baja de la inflación, al mismo tiempo que reconducción de la liquidez, daría más margen a la política monetaria, y 3) es fundamental que el BCE actúe para prevenir una nueva subida del euro que deprima la recuperación económica.

Sobre este último punto el BCE ha optado hasta el momento por advertir que niveles por encima 1,30 dólares serían peligrosos para el crecimiento. Es de esperar que tras la advertencia se produzca la intervención directa en el mercado. ¿Y si no tienen éxito estas intervenciones? Siempre existiría la posibilidad de bajar los tipos oficiales. La diferencia entre este hipotético 'programa de actuación' del BCE y la demanda de los Gobiernos es clara: sólo cuestión de tiempo. Tiempo, desde la autoridad monetaria europea, para que se profundice la recuperación. Un tiempo que, en este caso según los Gobiernos, no tenemos. Tiempo, de nuevo según el BCE, para convencer al mercado de que el euro no debe subir más. Pero es que las autoridades políticas temen que esta inestabilidad en las divisas se traduzca en un aplazamiento del gasto por los agentes económicos. En fin, la diferencia de considerar que las condiciones financieras son las adecuadas para la recuperación económica frente a la argumentación de que aún esta recuperación no está asegurada. Y todo ello con la limitación adicional de que el objetivo último del BCE no es tanto afianzar el crecimiento como estabilizar la inflación en niveles del 2%.

Reconozco que el descenso de la inflación en febrero me ha sorprendido: un 1,6% anual, el nivel más bajo de los últimos años. Y todo apunta a que la inflación puede seguir bajando más en los próximos meses, en nuestra opinión hasta niveles del 1,4% a mitad de año. Probablemente es una sorpresa compartida con el BCE. O lo que es lo mismo: el propio Jean-Claude Trichet ha reconocido en varias ocasiones que la inflación podría mantenerse en niveles del 2% este año, pudiendo bajar hasta niveles del 1,7% el próximo. El objetivo oficial era del 1,8%-1,6%. Y lo digo en pasado, puesto que los rumores avanzan una revisión de estos objetivos a la baja, hasta niveles de 1,7% y 1,5%.

Tan arriesgado, y esto lo sabe muy bien la Reserva Federal de EE UU, puede ser un escenario de alta inflación como otro de caída de la inflación desde niveles ya bajos. Este sí que puede ser un buen argumento para justificar un nuevo recorte de tipos, especialmente cuando una subida adicional del euro puede acelerar el proceso desinflación.

No, no esperamos que el BCE recorte sus tipos oficiales a corto plazo. Pero vemos una posibilidad elevada de que lo haga durante el segundo trimestre. Siempre que la presión de los Gobiernos no lo dificulte, algo que también debe ser valorado de forma negativa en estos momentos.

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_