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Greenspan advierte de que el proteccionismo comercial no garantiza el empleo

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, ha ofrecido hoy un discurso ante la Cámara de Comercio de Omaha, Nebraska, sobre una de las mayores preocupaciones en EE UU: la situación laboral.

Para el máximo responsable de política monetaria en ese país, el proteccionismo comercial no es la respuesta para garantizar los empleos, sino "una educación rigurosa y una capacitación continua". En su opinión, los esfuerzos deben ir encaminados a garantizar la destreza de los trabajadores, en un contexto que facilitará una mayor contratación.

Greenspan ha reconocido que existe "un malestar palpable de que se están extrayendo negocios y empleos de Estados Unidos, con implicaciones potencialmente adversas en el largo plazo para el desempleo y el nivel de vida del estadounidense promedio". Sin embargo, ha percibido "señales alentadoras últimamente", que le permiten concluir que, "con toda probabilidad, el empleo comenzará a incrementarse más rápidamente antes de que pase mucho tiempo, a medida que la producción siga expandiéndose".

Agenda de Doha

Mientras, en la capital belga, el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, que ayer aventuró que, posiblemente, EE UU no cumplirá la semana de plazo que le queda para legislar sobre los aranceles que actualmente impone a las exportaciones europeas, "ilegales" según la Organización Mundial de Comercio, ha insistido hoy, ante el secretario de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Zoellick, en que 2004 "no puede ser un año perdido" para otro capítulo importante en las negociaciones: la Agenda del Desarrollo de Doha.

Lamy viajó a París para entrevistarse con Zoellick, en una reunión que giró en torno a las negociaciones de Doha, sobre liberalización comercial, que se realizan Ginebra. Los responsables de Comercio de Bruselas y EE UU intercambiaron sus puntos de vista sobre los viajes que han realizado recientemente a países de Asia y África para relanzar las negociaciones. El mensaje "claro" que defiende la Comisión Europea es que "2004 no puede ser un año perdido" y "lo importante" ahora es pasar a la fase de las negociaciones sobre la base de textos concretos".