COLUMNA

La evolución del capital riesgo

Lo característico del mercado de capital riesgo es que las empresas que en él participan están dispuestas a invertir a largo plazo en otras empresas con cuyos promotores y propietarios han llegado a algún tipo de acuerdo sobre el control de la compañía y las fórmulas de desinversión.

Idealmente, estas empresas financian otras de fuerte crecimiento, compran acciones, ayudan al desarrollo de productos y servicios y participan activamente en la dirección para añadir valor. Puesto que toman elevados riesgos, esperan altas rentabilidades dentro de un horizonte temporal de largo plazo.

Para el empresario recibir capital riesgo tiene indudables ventajas. Su empresa recibe financiación y la estrategia de desinversión del capitalista riesgo comúnmente le permite liquidar parte de su propia inmovilización y realizar ganancias. Además, este inversor puede ser de utilidad toda vez que aporta experiencia en materias de importancia estratégica, conecta la empresa a su red de contactos y socios abriéndole nuevos horizontes y facilitándole alianzas de todo tipo.

Por la propia naturaleza de este mercado, no existe información sistemática y completa de su comportamiento, pero el seguimiento de la que se dispone permite aventurar sus principales tendencias en España con las reservas de rigor. Los fondos captados el pasado año parecen seguir aumentando, aunque su ritmo viene mostrando signos de desaceleración desde el periodo dorado 1997-2001. La captación de fondos por las entidades de capital riesgo no se distribuye uniformemente; algunas muestran síntomas de dinamismo basado en sus buenas perspectivas y habilidad para detectar proyectos en que invertir, y otras parecen haber entrado en cierto letargo, a la espera de tiempos mejores. En todo caso, el número de entidades de esta modalidad de inversión sigue creciendo aunque España ocupa el furgón de cola europeo.

La captación de fondos en España parece seguir dependiendo básicamente de las entidades financieras, mientras los inversores individuales e institucionales no muestran signo de querer tomar un papel relevante.

El papel de los fondos extranjeros en España sigue siendo determinante y muy superior a las inversiones españolas en el extranjero. Lo cual pone de manifiesto la relativamente poca apetencia del inversor nacional por este tipo de inversión. El pasado año parece haber caído un tanto la entrada de fondos exteriores, respondiendo posiblemente a la pérdida de dinamismo de esta opción inversora en todo el mundo.

La información sobre el sector pone de manifiesto que los inversores prefieren depositar su confianza en empresas consolidadas que en iniciativas en sus primeras etapas de desarrollo. Esta tendencia, a la que no son ajenos otros países europeos igual de conservadores que España, deja poco margen al talento innovador. El capital riesgo español está estructurado en torno a inversores de capital financiero, y se muestra poco interesado en contribuir al desarrollo de empresas jóvenes con habilidades directivas, experiencias y contactos.

Una de las razones que justifica la existencia de un mercado de capital riesgo es que las empresas del sector no sólo aportan recursos, sino que son capaces de aportar a las empresas en las que invierten algo que sus empresarios no están en condiciones de hacer o, en otros términos, añadir un valor que no está al alcance de sus empresarios. En segundo lugar, para una demanda notable de capital riesgo es necesaria la existencia de empresas tecnológicas nacientes en número suficiente con proyectos necesitados de recursos y asesoramiento adicional. Si se observan las dificultades que para los inversores tiene desinvertir en las participadas -casi imposibilidad de acudir a la Bolsa en los últimos años y poca dinamicidad del mercado de participaciones en capital privado-, no debe extrañarnos esta prudente aproximación al tipo de empresa en la que se invierte. Si se descarta dar un pelotazo saliendo a Bolsa o vendiendo la empresa participada a un grupo industrial de gran tamaño, lo más prudente para el inversor en capital riesgo es confiar en recuperar su inversión con el cobro de los capitales entregados en préstamo.

Consultor y asesor de empresas franciscodevera@yahoo.com