COLUMNA

Fuero y huevo

Hace apenas unos días falleció Norberto Bobbio, el gran filósofo y politólogo italiano que tanto nos ayudó a los españoles que creíamos en la democracia en los tiempos de elaboración de la Constitución. Recuerdo que era uno de los autores preferidos de Gregorio Peces Barba, que solía citarlo a la hora de justificar la importancia de las normas, de las reglas pactadas entre todos como un elemento fundamental de la convivencia, particularmente en las sociedades complejas.

La Unión Europea es precisamente una sociedad compleja, y su entramado institucional, muy complicado y en ocasiones difícil de entender. Las normas resultantes, el derecho comunitario, tienen la característica de ser un derecho que se aplica directamente en los Estados miembros, y además tienen primacía sobre el propio derecho nacional de cada uno de ellos.

Este es un dato fundamental de la construcción europea: está basada en el derecho, en las normas aprobadas según las disposiciones estipuladas en los tratados.

Suele suceder en el ámbito de la decisión política o económica que a veces la norma existente no se adecúa a las necesidades del debate político o económico; también se suele plantear en este tipo de debates la oportunidad de no aplicar las normas existentes, porque vista la situación política o económica son inoportunas y además las contingencias del momento exigen no aplicarlas. Es, se nos dice, una cuestión de realismo urgida por las necesidades del momento. Es el triunfo de lo pragmático sobre lo jurídico.

Pues bien, la relación entre el respeto al compromiso de la política y el respeto al cumplimiento de las normas inquietó tanto a Norberto Bobbio que terminó alertándonos del enorme riesgo que supone en una sociedad compleja dejar de lado el fuero porque un pretendido ejercicio de realismo lo que aconseja es salvar el huevo.

El gran politólogo italiano subrayaba que los pactos y los compromisos de la política son por naturaleza precarios y por definición objeto de negociaciones permanentes en un sistema democrático. La democracia y las sociedades democráticas necesitan de reglas estables y reconocibles que establecen los derechos y las obligaciones. Si el debate político o económico produce una crisis, será una crisis política o económica que se podrá solucionar con un nuevo compromiso político o económico.

Esto no es grave y es una consecuencia propia de la precariedad del compromiso hecho desde la política. En estas condiciones el sistema democrático no sufre ni se deteriora, porque la crisis y la solución de la crisis se hacen respetando las reglas existentes. La crisis y el deterioro del sistema democrático se producen cuando el debate político o económico decide encontrar un nuevo compromiso fuera de las reglas, quebrantando así las normas establecidas. Entonces la crisis no es una crisis de la política, es una crisis del sistema democrático. Esto es muy grave.

Sin pretender establecer un paralelismo completo con lo acontecido con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, estimo que las reflexiones de Bobbio sobre la importancia de respetar las reglas establecidas en un sistema democrático es la única garantía para evitar una crisis, en este caso una crisis que afectaría al corazón de la unión económica y monetaria.

La respuesta de la Comisión Europea, y del comisario Solbes, de iniciar un procedimiento judicial contra el Ecofin está más que justificada simplemente porque una sociedad compleja como es el proyecto europeo necesita trabajar sobre reglas que se aplican y se respetan. Incluso lo que no sirve, incluso lo que está obsoleto o no es adecuado también debe respetar las reglas para ser eventualmente cambiado.

La posición de Francia y Alemania tiene aspectos perfectamente defendibles dentro del debate económico. Si el Pacto de Estabilidad que fue inventado e impuesto por Alemania no sirve en alguno de sus aspectos, ábrase un debate político y económico sobre la necesidad de cambiarlo o flexibilizarlo. Mientras tanto hay que respetar las reglas. Los pragmáticos del huevo tienen que leer a Norberto Bobbio.

Portavoz de asuntos exteriores del Grupo Socialista en el Congreso

Ya subrayaba el politólogo italiano Bobbio que los pactos y los compromisos de la política son precarios