Inversión

La inversión extranjera aún es un 50% inferior a la de 2000

El declive de la IED se refleja en los datos: la inversión anual es en la actualidad menos de la mitad de la registrada en 2000, cuando se batió el récord al alcanzar los 1,4 billones de dólares. En 2003 sólo se llegó a los 653.000 millones de dólares (510.000 millones de euros), con un aumento de menos de 2.000 millones respecto a 2002.

Por regiones, Asia Pacífico, Europa Central y del Este y África recibieron más inversión extranjera en 2003 que el año anterior. De los países más avanzados, EE UU fue la excepción y casi triplica la IED de 2002, aunque aún está muy por debajo de la recibida en 2001. El resto, con la UE y Latinoamérica a la cabeza, sufrió descensos.

Así se desprende de un avance del informe Situación Económica Mundial y Previsiones para 2004, que la Unctad (agencia de la ONU para el desarrollo y el comercio) publicará mañana.

El año pasado se realizaron un 10% menos de fusiones y adquisiciones

Una de las causas de estos tres años de crisis de inversión es el descenso en el valor y la cantidad de fusiones y adquisiciones transnacionales, principal motor de la IED desde finales de los ochenta.

El año pasado se produjo un 10% menos de fusiones y adquisiciones que en 2002, hasta 4.200, por un valor de 270.000 millones de dólares, también un 10% menos que el año anterior.

La recesión pesa

Además pesaron en contra la desaceleración del crecimiento económico; la demora en la salida de la recesión que afectó a las economías principales, como Alemania, Estados Unidos y Japón; unos resultados empresariales menos gratificantes, y un freno del proceso de privatización en algunos países.

La UE, que acapara más de la mitad de la IED mundial, recibió el año pasado 341.800 millones de dólares, 32.000 menos que en 2002. Francia sola perdió 15.000 millones.

Por el contrario, en Asia Pacífico, la inversión recibida fue mayor en 2003, hasta 99.000 millones de dólares. China, Corea, Tailandia, Vietnam y Azerbaiyán se apuntaron ganancias.

Las perspectivas para este año son incluso mejores. El impacto negativo de la neumonía atípica ha sido menor de lo que se esperaba en la IED y se prevén mejores resultados empresariales. Además, el creciente número de acuerdos de libre comercio en la región facilitan los flujos de inversiones transnacionales.

El optimismo para este año no se limita a esa región. La Unctad augura que una aceleración del crecimiento económico a nivel mundial, liderado por EE UU, impulse la IED en los países más industrializados.

A su vez, una consolidación de la industria llevará consigo un aumento de las fusiones y adquisiciones.

Además de las principales economías, los países de Europa Central y del Este mantendrán fuerte el nivel de IED recibida. Su cercanía a los mercados de la UE favorece la inversión, así como la mejora de las comunicaciones e infraestructuras y de la formación de los trabajadores. Los ocho próximos miembros de la UE, sin embargo, han perdido inversión en favor de los países menos avanzados de la zona.

Latinoamérica no levanta cabeza

Otro mal año para Latinoamérica y el Caribe. La región volvió a ser la más perjudicada por el declive de la IED mundial y registró descensos por cuarto año consecutivo. De los 56.000 millones de dólares de 2002 pasó a los 42.000 millones en 2003. Los tres principales países, Brasil, Argentina y México, se apuntaron caídas significativas. Las causas vinieron impuestas desde fuera, por la desaceleración económica mundial, pero también afectaron factores internos, como el freno puesto al proceso de privatizaciones. Además, los bajos costes laborales de China atraen inversiones que antes se destinarían a Latinoamérica. Las perspectivas para este año son, no obstante, de repunte.

China vuelve a marcar récord de IED recibida

China sigue ganando terreno. Mientras la mayoría de los países ha soportado tres años de caídas de recepción de inversión extranjera directa, China acumula ganancias un ejercicio tras otro. En 2003 recibió 57.000 millones de dólares, frente a los 52.700 millones del año anterior. No obstante, EE UU le relegó al segundo puesto como país receptor, después de que el país asiático le arrebatara el primer puesto en 2002. China se ha beneficiado de los bajos costes laborales del país, que atrae a las empresas, lo que, a su vez, ha perjudicado a los países latinoamericanos. Por el contrario, el sureste asiático gana terreno gracias a la cercanía con China y a sus relaciones comerciales.

El euro fuerte favorece a EE UU como destino

Estados Unidos repuntó el año pasado como destino de IED, pero el batacazo que se dio en 2002 hace que aún se mantenga muy por debajo de los niveles anteriores. En 2001 la inversión fue de 144.000 millones de dólares y un año después cayó hasta 30.000 millones. En 2003 repuntó hasta los 86.000 millones, lo suficiente para convertirse en el primer receptor de inversión extranjera en el mundo, cuyo puesto le había arrebatado China en 2002. Las perspectivas son buenas. Además de la recuperación económica, EE UU se beneficiará de la fortaleza del euro. La divisa europea se revalorizó casi un 20% en 2003, lo que estimula las inversiones de las empresas europeas al otro lado del Atlántico.