Lunes de los fondos

Los peligros que acechan

Algunos están a la vista y otros son imposibles de adivinar. Quizá los más amenazadores terminen por mostrarse inocuos, mientras los de apariencia más inofensiva desencadenen las crisis aún por llegar.

Sin más que mirar el ranking de las mejores rentabilidades en fondos se puede empezar a sospechar por dónde apuntan los mayores elementos de crisis. Y entre todos emerge Tailandia.

La importancia de Tailandia excede, por simbólica, la que se le podría atribuir al país en sí. No en vano la mayoría de los países del sudeste asiático están intentando imitar su modelo de desarrollo, mucho más basado en el consumo interno que, como había sido en el pasado, en la inversión extranjera. Ese modelo, que ha propiciado una subida de la Bolsa del 85% este año, está provocando ya un recalentamiento de su economía y la aparición de fenómenos especulativos en el sector inmobiliario, además de en el bursátil, lo que ha obligado al Gobierno a tomar medidas para frenar la especulación, algunas tan socorridas como el limitar o prohibir las compras de valores a crédito, la financiación hipotecaria o el mantenimiento de cuentas bancarias por parte de no residentes.

Tailandia, Hungría, Rusia y China comienzan a tener problemas

El simbolismo de Tailandia tiene algo de supersticioso también. En Tailandia se inició la crisis de los países emergentes en 1997, con una economía recalentada como ahora, y en una situación de fuerte endeudamiento externo a corto plazo que hizo colapsar su moneda.

En la lista de problemas posibles vienen después los otros países emergentes, algunos de ellos, como Hungría, con fuertes desequilibrios en su proceso de convergencia con la eurozona. O Rusia, que también encabeza el ranking, con una mezcla de problemas políticos y de incompleta regulación de los derechos de propiedad que la hacen muy vulnerable. También China, que realiza su segundo intento serio para evitar el futuro colapso de su sistema bancario, afectado de forma negativa por un crecimiento económico fortísimo pero basado en la concesión de préstamos, en buena parte incobrables y que se estiman en 500.000 millones de dólares.

Por lo demás, mirando a los fondos tecnológicos, cuya rentabilidad expresada en dólares resulta tan astronómica como la de los emergentes, o a los que invierten en Alemania, se detecta dónde está el otro gran peligro de decepción para 2004. No hay revalorización de Bolsa que se aproxime al 100% que no vaya acompañada de un importante recorte.