Adquisición

Molins recompra a Lafarge el 40,9% de su capital por 265 millones

Lafarge ha reabierto el mapa cementero catalán al desprenderse de su participación del 40,9% en Cementos Molins. La multinacional francesa acordó ayer la venta de sus acciones por 265 millones de euros a la propia cementera catalana, que realizará una oferta sobre sus acciones en el primer semestre de 2004. De esta forma, la familia Molins recupera el control absoluto sobre su empresa y Lafarge da marcha atrás sobre la estrategia iniciada en 1997, que culminó el año siguiente con la adquisición del 39,1% de Molins por 118 millones.

En cambio, el grupo francés que preside Bertrand Colomb aumentará sus expectativas en Portugal. El mismo acuerdo de la venta de las acciones de Cementos Molins contempla que Lafarge adquirirá el 2,64% que Molins mantiene en Cimpor por 70 millones (según el precio de las acciones de esta compañía al cierre de la sesión de ayer). En principio, el conjunto de la operación es redonda para la compañía catalana.

Fuentes cercanas a Molins indicaron que los problemas financieros por los que ha atravesado el grupo francés en los últimos meses forzaron en el verano pasado una negociación para reducir paulatinamente la participación de Lafarge, mientras ésta se concentraba en Asland. Además, los Molins manifestaron en varias ocasiones que tenían intención de desprenderse de igual forma de su participación en Cimpor. En cualquier caso, las mismas fuentes señalaron que las conversaciones han desembocado finalmente en un acuerdo global.

Lafarge entró en Cementos Molins en 1998 a través de una opa, para evitar que su competidor, Ciments Français controlara el mercado cementero catalán. Financiera y Minera, filial de Ciments Français, planteó una fusión con Molins, que finalmente no fraguó. Asland, la compañía de Lafarge, planteó la opa y se adjudicó la participación de Financiera y Minera.

La familia Molins, propietaria en ese momento del 52% del capital de su empresa vio como un mal menor la entrada del nuevo socio francés, pero mantuvo una batalla por mantener la gestión y una participación mayoritaria. Sin embargo, los lazos entre los dos grupos se han estrechado con el tiempo. De esta forma, las dos compañías acordaron en mayo pasado constituir una sociedad conjunta para construir una planta cementera en la zona de Chatak, en el norte de Bangladesh, con una inversión de 220 millones. Es la primera inversión de envergadura de Molins en Asia, que permitirá fabricar en 2005 1,2 millones de toneladas.

Presencia a través de Asland

La cuota de mercado de Lafarge en el sector cementero catalán se reducirá a la participación que mantiene Asland, situada en el 14%, después de vender su participación en Molins. Esta compañía familiar controla otro 23% de este mercado. El resto se reparte entre Uniland, que ha abandonado la Bolsa este año, y otros productores locales.

La compañía multinacional de origen francés también ha reorganizado recientemente sus participaciones en las filiales de pinturas para construcción. Así, trasladará la producción de la filial de pinturas para fachadas de Revetón, en Castellbisbal (Barcelona), a la de Alp, en Les Franqueses (Barcelona), a principios de 2004. Esta operación permitirá reducir costes, tras la compra del 75% de Alp de abril pasado.