El textil de la UE inicia una ofensiva frente a China y la ampliación

Las empresas piden regular las importaciones y un etiquetado único

Las principales patronales del textil de la UE y la Asociación de Colectividades Textiles Europeas han iniciado una ofensiva para forzar un cambio de estrategia en la CE que evite que la ampliación al Este y la liberalización de las importaciones chinas se hagan en perjuicio de la industria de los Quince.

La liberalización de los mercados en 2005, especialmente en el caso de China, y la incorporación de 600.000 trabajadores de los países de la ampliación en mayo próximo son las dos grandes incertidumbres que amenazan la supervivencia de la industria textil y de la confección de la UE. Frente a ellas, los empresarios y los responsables regionales de la Unión han iniciado una ofensiva para impulsar un cambio de estrategia en la Comisión Europea que, en palabras del presidente de la patronal española de la confección, Juan Canals, permita 'amortiguar los golpes que probablemente recibiremos'.

Una estrategia que parte de una premisa: China será la gran beneficiaria de la apertura de los mercados. Y también de un hecho contrastado: desde la aplicación en 2002 de la tercera fase del acuerdo de liberalización del textil y la confección China ha incrementado sus exportaciones un 46% en valor y un 192% en volumen, bajando los precios un 50% de promedio.

Crecimiento espectacular que, sin embargo, se encuentra viciado por la aplicación de políticas que distorsionan la competencia y erosionan el mercado, entre las que destacan la cotización fija del yuan respecto al dólar, compensaciones a las empresas exportadoras chinas, ausencia de una normativa medioambiental rigurosa, falta de una normativa laboral homologable, financiación poco transparente de la industria y uso habitual de copias sin respetar las normas de la propiedad industrial.

Frente a ello, Juan Canals proponía el pasado día 3 ante el Parlamento Europeo la creación de un Observatorio Textil-Confección que 'analice permanentemente la realidad del comercio entre China y la UE, así como las normas aplicadas en ambas regiones'.

Este observatorio, respaldado por las patronales del sector de España, Francia, Italia y Portugal, actuaría en la práctica como organismo regulador y de control y debería pronunciarse sobre la legislación y reglamentación de industrias extranjeras en China; el acceso a la distribución en China de los productos extranjeros; la legislación sobre propiedad intelectual e industrial y la lucha contra la pirateria; las normas sociales y sindicales aplicadas y la normativa medioambiental, de sanidad y de seguridad para los consumidores.

En esta línea la Asociación de Colectividades Textiles Europeas (ACTE), que tiene por objeto apoyar a las regiones en las que la industria textil tiene un peso importante, ha pedido a la CE que mantenga los fondos de ayuda al sector para paliar los efectos negativos que puede tener la entrada a la UE de los países de Europa del Este.

La asociación pide la creación de un etiquetado único para todos los productos textiles que permita identificar 'el origen, su trazado y el respeto a las cláusulas sociales y medioambientales más elementales' y solicita también una 'mayor contribución financiera del presupuesto comunitario para la competitividad en el sector'.

La gran fábrica del mundo

La exportación textil de China representa ya más del 11,4% de la exportación mundial y en productos de confección alcanza el 18,8%. En los mercados de la UE, China es el primer proveedor textil y de confección y sus exportaciones representan el 12,2% y el 18%, respectivamente, habiendo pasado en productos de vestimenta de 4.724 millones de euros en 1995 a 11.406 millones en 2002, con un incremento del 141%. Su cuota de mercado sigue creciendo imparablemente y su atractivo como primer destino de la inversión extranjera mundial lleva camino de consolidar al gigante asiático como la gran fábrica textil del mundo.