Laboral

El detector de mentiras llega a la empresa

José Antonio Fernández sabe que la verdad está ahí fuera, tan sólo debe hacer las preguntas adecuadas a una persona conectada a un polígrafo o máquina de la verdad para resolver un misterio. Más allá de la aplicación policial e incluso lúdica del detector de mentiras, Fernández, perito forense y directivo de la empresa Polyscan IPS, explica que entre sus clientes hay empresas que lo utilizan para seleccionar personal, para evaluar a la plantilla y saber si consumen drogas o pasan información a la competencia o para investigar los robos en la compañía.

'Las empresas de seguridad, las de transporte urgente y las joyerías son mis principales clientes'. No son las únicas, también hay agencias de detectives, pero Fernández, que entre otros se ha formado con el servicio secreto israelí (Mosad) no da nombres. Una evaluación de Polyscan IPS puede costar entre 500 y 300 euros.

Analizar la letra del candidato a un puesto de trabajo, entrevistas con psicólogos o test psicotécnicos son otras prácticas más habituales para seleccionar personal. Desde el sindicato UGT se insiste en que las empresas deben atender únicamente al perfil del puesto de trabajo y no a otras características del candidato. En Madrid, el sindicato ha pedido a las autoridades que elaboren un código ético para regular las entrevistas de trabajo, una materia muy poco legislada.

Empresas de seguridad y joyerías son las que más usan los polígrafos

Cecilia Lacarra, abogada del bufete especializado en derecho laboral Sagardoy Abogados, reconoce no haberse encontrado nunca ante una empresa que haya hecho uso del detector de mentiras. Considera su uso 'como mínimo cuestionable', pero aclara que en materia de selección de personal la ley sólo impone respetar la intimidad y la no discriminación. En general, el vacío legal en este ámbito es grande.

Para pasar por el detector de mentiras el empleado debe dar su consentimiento. Antes se le explica en qué consiste la prueba, se le leen las preguntas y se pide su conformidad para responderlas enganchado al polígrafo.

Examen grafológico

Claudia Gil, directora de selección de Adecco, afirma con rotundidad estar en desacuerdo con el uso de las máquinas de la verdad porque 'está fuera de la ética de la psicología del trabajo y de las organizaciones'. En Adecco utilizan pruebas como los test psicotécnicos y de personalidad. Según Gil, son 'una fase más del proceso de selección y no son eliminatorios'.

Parte del personal de la empresa de trabajo temporal Randstad ha pasado por un análisis de su letra. Según explica Marta Alfonso, responsable de recursos humanos de Randstad, 'la prueba grafológica es perfectamente válida y confirma lo que ya se ve en otras pruebas del proceso de selección, pero hace dos años se dejó de aplicar porque la dispersión geográfica del personal dificultaba su realización'. Para tener un texto escrito a mano del candidato, al final de una dinámica de grupo se le pedía que escribiera los motivos para incorporarse a la empresa.

Estas pruebas permiten indagar en los candidatos más allá de lo que interesa a efectos laborales. Según Lacarra, el profesional, grafólogo o psicólogo, debe informar al empresario sólo de si el candidato es o no apto para el puesto y nunca de otros aspectos que haya podido averiguar, por ejemplo su orientación sexual. Si un trabajador cree que ha sido rechazado para un puesto por algo ajeno al trabajo puede denunciarlo, como también una oferta de empleo que fije una banda de edad.