Alejandro Echevarría

¢El plan Ibarretxe nos preocupa¢

Un dato curioso: en los pasillos de Telecinco te encuentras a gente orgullosa de su presidente. Aseguran que es un buen tipo, un hombre de fiar, que deja hacer y que confía en el equipo. Lo cierto es que Alejandro Echevarría se muestra en las distancias cortas como un hombre serio, afable, de gesto contenido y con un discurso sereno y reposado.

Pregunta. Desde hace unos meses preside el Círculo de Empresarios Vascos, ¿qué reto supone para usted este cargo?

respuesta. Se trata de un foro de reflexión, que agrupa a 60 presidentes y consejeros delegados de las principales empresas, como BBVA, Iberdrola, Mondragón o Vocento, y en el que se intercambian opiniones. Es una sociedad independiente, no es una patronal, con la misma problemática que el resto de los empresarios, pero con un añadido como consecuencia del entorno en que se mueve. Los empresarios estamos acostumbrados a asumir riesgos y para eso necesitamos un entorno estable, que existe en el resto de España pero que en el País Vasco no existe. No existe la libertad del individuo y el empresario no se puede mover en las mismas condiciones que el resto. La violencia contra los empresarios vascos no ha sido erradicada. Actualmente es un anacronismo que exista una sociedad como la vasca en la que no podemos desarrollar de manera estable nuestra actividad. La sociedad vasca está orgullosa de sus empresarios, pero no hemos conseguido un mínimo de estabilidad. Necesitamos equipos humanos, profesionales formados, porque lo fundamental son las personas que componen la empresa. El reto es la globalización. Existe una inquietud por los países del Este, sobre todo en la industria de componentes automovilísticos.

'Decidí no pagar el 'impuesto revolucionario'. Como empresario tengo capacidad para superar las dificultades'

P. ¿De qué depende esa estabilidad que reclaman los empresarios?

r. Creemos que de lo que se ha conseguido con diálogo y consenso; se pactaron una serie de cosas, como el Estatuto de Guernica y el Concierto Económico vasco, que han dado un gran desarrollo y bienestar económico. No se puede echar por la borda el consenso político. El estatuto ha sufrido vaivenes, pero la valoración del autogobierno del País Vasco es positiva. No nos pronunciamos sobre hechos políticos. Sólo lo hacemos cuando lo que ocurre nos condiciona.

P. ¿Por ejemplo, el plan Ibarretxe?

r. Es un plan que si el planteamiento se hace dentro de la legalidad tiene legitimidad. Existe la preocupación de que genere una mayor incertidumbre e inestabilidad social y una confrontación política. Y tenemos dudas de que genere un mayor bienestar económico.

P. ¿Cómo afecta a los empresarios del País Vasco la permanente confrontación entre el Gobierno vasco y el central?

r. No podemos entender que las circunstancias de cada partido político puedan desencadenar un deterioro institucional. A pesar de las diferencias que se puedan tener en política es necesario el diálogo. Existe una ruptura y eso se traduce en una ruptura en la sociedad vasca entre los dos bandos, el nacionalista y el constitucionalista. Puede ser un desgaste para el País Vasco.

P. ¿Ser empresario en el País Vasco requiere ser de una pasta especial?

r. Para ser empresario en general hay que tener una pasta especial. No somos una especie rara. Pertenezco a la cuarta generación de una familia vinculada a los medios de comunicación en el País Vasco. Durante 31 años he desarrollado mi actividad en un grupo de comunicación de origen vasco. Es mucho más apasionante estar en medios de comunicación que en otro sector.

P. ¿Por alguna razón en especial?

r. Lo llevo en la sangre. Pero la posibilidad de contemplar lo que pasa en la sociedad desde primera línea, estar en contacto con las personas que hacen los cambios en la sociedad, es apasionante. Estoy más orgulloso de dedicarme a esto que a fabricar componentes para automóviles. Estar en un medio de comunicación te permite tener ideas y ser creativo, es un sector muy cambiante. Y a los empresarios nos gusta el cambio. Adaptarse al cambio y tomar decisiones sobre la marcha es la característica de la empresa moderna actual.

P. Muchos empresarios vascos han tirado la toalla, ¿a usted le ha rondado en alguna ocasión esta idea?

r. Es humano tener miedo y tirar la toalla, sobre todo cuando tienes que estar sometido a presiones. A mí me pidieron el impuesto revolucionario, eso forma parte de nuestro paisaje. Cuando ocurrió reuní a mi familia y les dije que no pagaba. Y aquí estoy. Mi empresa me paga una protección importante y por ello considero que soy un privilegiado. Hay empresarios y ciudadanos que no pueden disfrutar de esa protección. Soy optimista, pero porque soy un privilegiado. Soy empresario y como tal tengo capacidad para superar las dificultades que se presentan.

P. Pero el combinado de empresario, vasco y además de un medio de comunicación debe generar mucho estrés.

r. Juego al golf. Es un ejercicio impresionante de eliminación de estrés acumulado por la tensión de la semana. Dedicarte a perseguir a una bolita que no te hace caso por un campo es relajante. Y también lo es tener amigos de fuera de tu entorno profesional. Cuando trabajas en medios de comunicación estás habitualmente excitado por las noticias que se generan y lo mejor para estos casos es marcharte de fin de semana con amigos ajenos a tu trabajo. Te llevas una sorpresa al ver cómo llevan y valoran ellos los problemas y las noticias que para ti son muy importantes. También me encanta pasear al lado del mar y escuchar las conversaciones de la gente. Se aprende mucho de la gente de la calle.

P. ¿De qué se siente orgulloso como empresario?

r. De haber creado lo que a partir del grupo Correo después ha sido el grupo Vocento. Todo partió con dos diarios y me siento orgulloso de haber contribuido a crear uno de los tres grupos de comunicación multimedia en España con intereses, sobre todo, en prensa, radio y televisión. Y ahora me siento orgulloso de ser presidente de una televisión como Telecinco. Creo que aporto a esta compañía serenidad y estabilidad, algo muy necesario en una empresa que se dedica a la televisión. Tenemos que estar preparados porque en un futuro no muy lejano habrá una mayor competencia, habrá más oferta televisiva, distintas modalidades de televisión, el reto de la televisión digital y local. El panorama es muy interesante. Tenemos un competidor que es Antena 3 que va a entrar en la dinámica de la profesionalidad y la independencia. Creo que un medio de comunicación que no sea independiente no tiene ningún futuro, porque lo más importante es la credibilidad. Es muy incómodo dirigir un medio de comunicación en el que tienes que sortear ciertos inconvenientes para mantener la independencia. Luego está el activo humano, que es lo más importante.

P. Los directivos siempre hacen hincapié en la importancia de las personas, pero luego se despide a los profesionales por teléfono.

r. Hay que cuidar las formas porque lo más importante que tenemos en las empresas son las personas. Y tenemos que conseguir que estén motivadas. En Telecinco tenemos un equipo estable de accionistas y de profesionales motivado y coordinado. Tenemos objetivos claros sobre lo que queremos hacer. Esa es la clave del éxito.

P. ¿Ha cambiado mucho el perfil del directivo en los últimos años?

r. Mucho. Yo pertenezco a la vieja guardia, pero es mucho mejor la nueva generación. Está mejor preparada, formada; tienen mayor capacidad profesional, son ágiles y nos dan un buen baño a los mayores, que aportamos la zorrería del conocimiento adquirido a lo largo de los años. Un directivo tiene que tener conocimientos globales, saber idiomas, que haya viajado y se haya formado adecuadamente. Además de formación y conocimiento tiene que tener tenacidad y constancia.

P. ¿Hay que perder los nervios ante una cuenta de resultados?

r. La gestión de las empresas de medios de comunicación no se parece en nada a lo que yo viví en los años ochenta. Las empresas están ahora mejor gestionadas. Antes, lo importante era conseguir notoriedad sin buscar la rentabilidad. Pero hay que mirar el largo plazo. Y ser solidarios. Nosotros vamos a potenciar los programas de responsabilidad social. Las empresas tienen que ser más transparentes, claras y éticas. No es una moda. Cada vez hay un mayor accionariado popular que quiere saber dónde tiene su dinero, cómo se gestiona. La responsabilidad social y profesionalización de la gestión es algo imparable.